LA ZONA ECOLÓGICA : NASA. Radiación letal.

Existe la creencia de que la radiación ultravioleta peligrosa es absorbida completamente por la atmósfera antes de alcanzar la superficie terrestre. Confirmamos las mediciones en superficie de los UV-C de D’Antoni et al (2007) que fueron cuestionadas presuponiendo cálculos computacionales erróneos del ozono atmosférico, y luego ignoradas por la comunidad geocientífica. 

J. Marvin Herndon

La veracidad de nuestros datos y de los de D’Antoni et al. (2007) cuestiona la validez de los modelos de ozono atmosférico. Más aún, cuestionamos las suposiciones simplistas del Protocolo de Montreal que los Cloro-fluoro-hidrocarbonados son la principal causa de la destrucción del ozono y señalamos la gran carga de halógenos introducidos en la atmósfera por las actividades de dispersión de cenizas volantes de carbón en el marco de operaciones de geoingeniería

Demostramos que la radiación del espectro solar LISIRD en la parte superior de la atmósfera determinada por satélites es muy defectuosa, ya que en algunas regiones del espectro estas radiaciones resultan ser menos intensas que las medidas en la superficie de la Tierra. Este hecho pone en duda cualquier cálculo utilizando datos LISIRD. Aportamos información introductoria sobre los efectos adversos de los UV-B y los UV-C en los humanos, el fitoplancton, los corales, los insectos y las plantas.



Existe la creencia generalizada de que el ozono atmosférico bloquea la porción letal de la radiación UV-C y la mayor parte de la radiación UV-B impidiendo que alcance la superficie terrestre. Sin embargo, un reciente estudio científico cuestiona esta presunción.

Esta semana el Journal of Geography, Environment and Earth Science International, publicó un estudio realizado por J. Marvin Herndon, PhD, de Transdyne Corporation, Raymond D Hoisington de iRay SpectraMetrics, y por el Doctor Mark Whiteside, del Departamento de Salud de Florida, que señala que la NASA descubrió este hecho en 2007 pero que desistió de hacer el correspondiente seguimiento.

Hace once años científicos de la NASA publicaron la primera evidencia de que la radiación UV-C y UV-B estaba alcanzando la superficie terrestre, evidencia que ha sido confirmada en la actualidad por Herndon et al. Después de que D’Antoni et al, publicaran un documento demostrando que la radiación UV-C y UV-B estaba alcanzando la superficie terrestre; contrariamente a los protocolos éticos, la NASA no condujo ninguna investigación adicional a pesar de las graves implicaciones que se deducían de sus propias mediciones.

Herndon et al advierten: “en ciencia, cuando se hace un descubrimiento que contradice el conocimiento actual, los científicos tienen la responsabilidad de intentar refutar dicho descubrimiento más allá de toda duda razonable. Si no pueden hacerlo, las implicaciones del nuevo descubrimiento deben debatirse en la literatura científica. 

El descubrimiento de D'Antoni et al. (2007) mostrando que la radiación UV-C alcanza la superficie de la tierra debería haber sido objeto de intensa investigación por parte de la NASA por dos razones, una científica y otra ética”. “A pesar de las graves implicaciones del descubrimiento de la NASA en 2007 para las ciencias atmosféricas y a pesar de las enormes implicaciones para la salud ambiental y humana, la NASA no condujo ninguna investigación… Esta inacción plantea la pregunta: ¿es la NASA cómplice de una actividad global encubierta, militar de ‘defensa nacional’, como la dispersión aérea de cenizas volantes de carbón tóxicas que supone un verdadero peligro para la vida en la Tierra?”

Durante al menos 20 años los militares han llevado a cabo la dispersión de partículas en la región atmosférica donde se forma las nubes para manipular y armamentizar la atmósfera y el tiempo atmosférico. Los análisis de los datos de agua de lluvia y nieve son consistentes con cenizas volantes de carbón tóxicas, como la principal sustancia aerosolizada utilizada. Desde el 2010 esta dispersión aérea se ha convertido en operaciones casi cotidianas y casi globales.

Como Herndon et al. revelan, la dispersión aérea “introduce grandes cantidades de cloro, bromo, flúor y yodo en la atmósfera, pudiendo todos ellos destruir la capa de ozono… Potencialmente, otras sustancias presentes en los aerosoles de las cenizas volantes de carbón, incluidas nanopartículas, podrían afectar negativamente a la capa de ozono.” El agotamiento del ozono es ahora global y esto hace que la letal radiación ultravioleta alcance la tierra.

El artículo subraya además que, “la radiación ultravioleta es el componente más dañino y genotóxico del espectro solar radiactivo. La mutagenicidad y la acción letal de la luz solar registran dos máximos, ambos en la región ultravioleta del espectro.”

Los autores “aportan información introductoria sobre los efectos devastadores de la radiación UV- B y UV-C para los seres humano, el fitoplancton, el coral y las plantas.”

Los militares podrían considerar todo esto como ‘daños colaterales’ pero es infinitamente más serio, amenaza virtualmente toda la vida en la tierra.

Una instantánea recoge este aspecto del espacio aéreo en Barcelona, España, sin que ninguna de estas estelas lleve la dirección del aeropuerto del Prat. Foto.

Letal Radiación Ultravioleta penetra en la superficie terrestre


















Más:
Informe del Parlamento Europeo 1999 - sobre medio ambiente, seguridad y política exterior, de la Comisión de Asuntos Exteriores, Seguridad y Defensa. 
Poseer el clima para uso militar" - Profesor Chossudovsky
"Precursores de HAARP" - Doctora Rosalie Bertell












02/2018 Augsburgo / Alemania








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