LA ZONA ECOLÓGICA : ¿Qué sucede con nuestros bosques?

Alguien dijo una vez que “la verdad es aquello que pasa por delante de nuestros ojos mientras nosotros miramos hacia otro lado”.


Existen demasiadas evidencias importantes que no pueden ser ignoradas por más tiempo. Nuestros problemas con las nuevas plagas y enfermedades que afectan al medio en el que vivimos no se limitan exclusivamente al Dryocosmus kuriphilus, la avispilla del castaño que parasita los brotes y las hojas de estos árboles, o a la Altica quercetorum, que se come las hojas de los robles dejando únicamente cutícula y nervios de las hojas, o la Xylella Fastidiosa, la bacteria que mata todo tipo de árboles frutales (olivos, almendros, cerezos, etc.), o la Polilla guatemalteca, que destruye los cultivos de patata. 

Éstas y otras plagas son la consecuencia del mayor experimento global que se está llevando a cabo contra la humanidad y el medio ambiente: la Geoingeniería.



Los problemas que enfrentamos trascienden, con mucho, a las plagas de los árboles y cultivos en el campo o a especies invasoras como la Vespa velutina (la famosa avispa que está exterminando a nuestras abejas), problemas todos ellos que están desatando el pánico en la península ibérica y otras partes del mundo. No existen tan sólo estos parásitos, existen ejércitos crecientes de plagas que se están adueñando de los bosques en todo el planeta.

Necesitamos adentrarnos en un estudio que no se limite exclusivamente al análisis de las plagas señaladas o a otras similares, porque la parte está siempre relacionada con el todo y no debe ser analizada única y exclusivamente de forma puntual (aisladamente). 

Una visión centrada en un sólo aspecto externo, será necesariamente sesgada, porque necesitamos también la visión del conjunto. Pudiera existir un nexo de unión, una red oculta bajo la superficie que, aunque aparentemente inalcanzable debido a la variable multicromía en sus diferentes manifestaciones, fuese el denominador común a todas ellas.

Necesitamos, por tanto, de una mirada más aguda, de una mirada penetrante que atraviese fronteras y ámbitos multidisciplinares. 

No queremos perdernos en el bosque (éste ya lo estamos perdiendo), pero necesitamos escrutar más profundamente estas nuevas plagas y enfermedades que nos afectan, que afectan al medio en que vivimos. Necesitamos informarnos objetivamente, analizar todos los datos de que disponemos con espíritu crítico; necesitamos documentarnos sorteando datos prefabricados, necesitamos escrutar el horizonte sin aceptar tan fácilmente las versiones oficiales de los medios con que nos hipnotizan a diario.

Y es que ¿por qué tenemos tanto miedo a equivocarnos o a sobrepasar los límites impuestos por otros y que nosotros mismos aceptamos? ¿Por qué avergonzarnos de cometer el error de considerar y analizar una supuesta amenaza global que nos estaría afectando a todos? La sociedad ha sido entrenada para esconder el temor al ridículo, por eso nos bloqueamos cuando nos sentimos señalados o nos desdecimos al vislumbrar el riesgo de un probable encasillamiento social. Pareciera que estemos entrenados para cortar rápidamente con una dirección determinada, entrenados para cambiar el paso en cuanto nos vinculan con ideas como “introducción planificada de la enfermedad” o “conspiración contra la humanidad y el medio ambiente”. La palabra “conspiranoico” viene a referirse a una persona que tiene la ridícula y absurda creencia de un poder superior u organización delictiva que “conspira” para hacer algo negativo o dañino a los demás. Es obvio que nadie quiere ser conspiranoico, por eso elegimos la conformidad adormilada e inconsciente, la aceptación irreflexiva del criterio establecido por nuestros mismos controladores. 

¿Es ésta una actitud inteligente? ¿Es simplemente sensato negar un hecho antes de analizarlo en profundidad? 

Es sabido por todos que las conspiraciones no existen ni han existido jamás, que los gobiernos son siempre buenos, que nunca tienen interés en organizar o planificar cosas negativas para la sociedad, que nunca mienten ni cometen engaño, ni mucho menos “conspiran” en contra del individuo. Bien, esto es lo que ellos intentan hacernos creer, pero los hechos son otros.

La geoingeniería es una de las mayores armas encubiertas que las élites utilizan contra sus propias poblaciones. Vivimos en un estado de hipnosis y adormecimiento diario, y la función de los medios de comunicación consiste precisamente en distraer a la sociedad para que no veamos lo que en realidad está sucediendo. Sí, he aquí los instrumentos de adoctrinamiento de la sociedad: los medios informativos oficiales. Las técnicas de manipulación de masas, los experimentos de ingeniería social y de control mental están al orden del día en nuestras vidas, son muy refinadas y hace tiempo que se utilizan. También hace tiempo que el poder no está en las manos del pueblo, sino en manos de personas sin escrúpulos, y estas personas no buscan el bien común general de los ciudadanos. Nos hemos acostumbrado a delegar nuestros problemas y nuestras esperanzas en manos de otros. Dejemos de ser tan crédulos, los mismos políticos corruptos indecentes que sirven a las élites responsables de la ruina económica de las naciones no van a traer la solución los problemas en nuestras vidas. Cuanto antes asumamos esto, antes iniciaremos nuevos caminos de búsqueda.

¿Cual es la relación de la geoingeniería con las crecientes plagas y con enfermedad del medio ambiente? 


Todos sabemos que los árboles y los cultivos no dependen tan sólo de los nutrientes de la tierra o de las lluvias (que ya apenas tenemos), ni que nuestros problemas con los árboles se reducen a las enfermedades de la tinta o el chancro del castaño u otras especies, o a los crecientes parásitos taladradores que dañan la madera de los bosques.

Nos dicen que el nivel de alcalinidad de los suelos ha disminuído; que la conductividad eléctrica del aire ha aumentado; que el alto contenido en fluoruros, parabenos, etc. de las aguas está variando la composición de éstas; que la excesiva sequedad del aire está afectando negativamente a nuestros árboles y causa estragos (es obvio) en los incendios de los bosques. Además de la sequedad del aire, se sabe que el aluminio y otras partículas microscópicas atribuidas a los chemtrails son incendiarias (el aluminio se utiliza en la fabricación de materiales explosivos) y podrían explicar los devastadores daños provocados por el poder incontrolable de los incendios en los bosques en los últimos años.

También nos dicen que el nivel de oxígeno en el aire está disminuyendo. De ser cierto, sería éste un dato que debería preocuparnos porque está demostrado que la falta de oxígeno en los tejidos de los seres vivos es el paso preliminar a la introducción de la enfermedad, especialmente el cáncer. Este descubrimiento se lo debemos a Otto Heinrich Warburg. Warburg aseguraba que un entorno sin oxígeno se vuelve ácido y que es en este entorno dónde surgen las células cancerosas. Warburg demostró que las células tumorales presentaban un metabolismo basado en la glucólisis (fermentación anaeróbica), y que las células normales podían volverse cancerígenas cuando se sometían a un estado de hipoxia.


Otto Heinrich Warburg

¿Existe pues una relación entre la cobertura de aerosoles, compuestos de nanopartículas metálicas tóxicas, y la disminución de oxígeno en el planeta? Creo que deberíamos hacernos este tipo de preguntas. Existen datos que indican que la tierra es cada vez más ácida, y sabemos también que la acidez es el preludio de la enfermedad. ¿Podría ser ésta una de las causas del aumento exponencial del cáncer, no sólo en seres humanos cada vez más jóvenes, sino también en los bosques de castaños y otros árboles frutales?

Otra de las consecuencias de la acidez es el aumento en la proliferación de hongos. Así es, bacterias, levaduras y hongos pueden encontrarse en organismos de seres vivos que han perdido el equilibrio ácido-básico. Los deshechos ácidos en los seres humanos, por ejemplo, preparan el terreno para la proliferación de todo tipo de microorganismos devastadores dentro del cuerpo, empezando por las famosas cándidas. Las cándidas son levaduras, un tipo de hongos, y los hongos son formas unicelulares que crecen en la materia humana, animal o vegetal. Los hongos están por todas partes, pero el problema no es éste porque de hecho existen desde hace millones de años. El problema reside en el mantenimiento del equilibrio del medio en el que se desarrollan. La enfermedad sólo existe cuando el terreno (literalmente la tierra y el medio ambiente, o el cuerpo del ser vivo afectado) ha sido comprometido.

¿Existe, por tanto, una relación directa entre la acidificación de la tierra y la proliferación fúngica incontrolada? Por supuesto que existe relación, porque en terreno ácido las células involucionan, es decir, se transforman en bacterias, levaduras y hongos, y éstos organismos contribuyen posteriormente a una larga lista de enfermedades. Ya lo dijo Alexander Fleming en su lecho de muerte (negando así la excesiva importancia que se le había dado a virus y bacterias como agentes responsables de la enfermedad): “EL MEDIO LO ES TODO, EL SÍNTOMA NO ES NADA”.

Entonces, si el terreno es más importante que el síntoma ¿qué hacemos limitándonos a estudiar cada una de los síntomas y la forma de eliminar éstos? El síntoma no es la causa primaria de la enfermedad, por tanto una perspectiva tan reduccionista tiene que ser miope por naturaleza. Tenemos que preguntarnos por qué razón el medio no es saludable, por qué el equilibrio se ha roto. Tenemos que investigar si existe relación entre geoingeniería y afectación en la salud del medio ambiente y, por extensión, en el ser humano.



¿Qué sucede con las quemaduras solares que casi todos hemos visto en ejemplares jóvenes de castaño y otros frutales? 

¿En serio ya comenzamos a asumir que es algo normal en la naturaleza? Según Dane Wigington, la geoingeniería parece ser el factor causal de que los rayos ultravioleta entren más profusamente en la tierra y también en los océanos, y de que el oxígeno disminuya o desaparezca en él. La destrucción de la capa protectora de ozono de la tierra ocupa una gran parte del hemisferio norte, pero los medios de desinformación que nos mantienen en la ignorancia lo atribuyen a los CFC. Estos mismos medios no hablan de la cobertura de aerosoles. La cuestión es inducir en la sociedad el sentimiento de culpabilidad de todos los males que nos suceden. Nosotros usamos los CFC, así que tendremos que asumir los daños que nosotros mismos provocamos, al igual que también hemos aceptado una crisis económica planificada por las élites e implantada por los diferentes gobiernos del planeta que ha sido justificada en nuestro afán desmedido de vivir por encima de nuestras posibilidades.

De izquierda a derecha: necrosis por quemaduras solares, bronceado por quemaduras solares y quemaduras solares fotooxidantes (Fotografía de Larry Schrader)



Sin la capa protectora de ozono, los rayos ultravioleta inciden también en la piel de los seres humanos y, por supuesto, del resto de seres vivos del planeta. 

La radiación ultravioleta es emitida por el sol en diferentes longitudes de onda (la UV-A es la más débil, UV-B más fuerte y UV-C la de más alta radiación). 

Desde los medios oficiales de distracción social se nos dice que el 95% de los rayos entrantes en la atmósfera son UV-A, lo que significa que sólo el 5% son UV-B y UV-C, pero ahora se sabe que estas cifras son falsas. Un altísimo porcentaje de UV entrante es UV-B. Los rayos UV-B y UV-C (los siguientes en el espectro son los rayos X) son dañinos para el medio ambiente. Cuando los árboles tienen demasiada radiación dejan caer las hojas y comienzan a secar las ramas. Todos hemos visto secar árboles adultos sin aparente explicación. Algunos árboles se recuperan y rebrotan más abajo en el tronco, pero la mayoría terminan muriendo. La corteza de muchos árboles adultos está también quemada en algunas zonas del planeta. La cuestión es que el oxígeno disminuye, las aguas están cada vez más contaminadas y la acidez de la tierra y la radiación solar aumentan. La humedad está migrando lentamente de los bosques, el aire es cada vez más seco y el clima es cada vez más un caos, pero nadie nos explica qué está pasando.


Foto Flickr

Existen muchísimas evidencias de que los chemtrails o aerosoles son también los responsables de la extinción de las rizobacterias y de que esas mismas estelas químicas están cambiando sistemáticamente los ciclos vegetales de las plantas. Se sabe que los sistemas biológicos naturales han comenzado a debilitarse y degradarse. La rizobacteria endomicorriza, por ejemplo, un microorganismo de muy notable importancia, se está extinguiendo poco a poco debido, al parecer, al bario y al aluminio. La rizobacteria endomicorriza hace posible la transferencia de nutrientes del suelo hacia las plantas a través de las raíces de éstas. Según los botánicos, sin éste organismo el crecimiento de vida vegetal es imposible.

Desde hace años se vienen haciendo análisis y estudios independientes, pero son silenciados sistemáticamente por los medios. Se han analizado los suelos, se han analizado las aguas de lluvia, incluso se han analizado restos encontrados en animales doméstidos y salvajes, así como en vegetales y se ha encontrado aluminio metálico, óxido de aluminio, titanato de bario, dióxido de azufre, arsénico, mercurio, berilio, torio, uranio, así como otras substancias muy diversas (células sanguíneas muertas, morguellons, etc.)

La presencia de nanopartículas metálicas tóxicas en el aire tiene también un efecto directo sobre el ciclo de fotosíntesis de las plantas, que se ve reducido. La avispilla del castaño y la Altica de los robles provocan este mismo efecto (disminución de la capacidad fotosintética) en las plantas que están infectadas. He aquí una de las posibles causas de la disminución de oxígeno en el planeta: si no hay árboles sanos no hay fotosíntesis y si no hay fotosíntesis no hay oxígeno. Si además de ello se dispersan nanopartículas metálicas en el medio ambiente, producto de los aerosoles, es claro que el nivel de oxígeno tiende a disminuir drásticamente. Además de ello existe un alarmante crecimiento de diferentes tipos de escarabajos y nuevos taladradores que atacan la madera de todo tipo de árboles en diferentes puntos del planeta. Bosques enteros están muriendo por infestaciones de nuevos parásitos y los entomólogos no encuentran explicación a lo que sucede. Existen enormes vacíos de información, pero todo apunta a que el medio está siendo atacado y a que los árboles no pueden enfrentarse a tanta toxicidad acumulada. 

Los chemtrails parecen ser responsables de la acidificación y esterilización de los suelos, y a éste ritmo será difícil que las plantas crezcan y que las tierras produzcan. Claro que para entonces vendrá Monsanto con su catálogo de semillas resistentes al aluminio (ya existen).



Lo que está sucediendo en el planeta es antinatural. Sin embargo, a través de los medios de desinformación oficial se nos dice que lo que ocurre es que padecemos un calentamiento del planeta debido a las altas emisiones de CO2. Es decir, que de nuevo la culpa es nuestra porque utilizamos el coche y conectamos la calefacción en invierno. Otra vez se niegan las estelas químicas y se ridiculiza a los que las estudian, pero resulta que el polvo de aluminio no existe en forma libre el medio ambiente. La verdad es que, tanto el aluminio como otras substancias tóxicas, han sido extraídas y refinadas hasta convertirlas en nanopartículas de hasta 1 micrón, más pequeñas que el polvo (una partícula de polvo es aprox. de 500 micrones, o sea que el micropolvo de aluminio es unas 500 veces más pequeño que el propio polvo) y se pulverizan en la troposfera

El nivel de aluminio contenido en la nieve y analizado es decenas de miles de veces (hasta 61000 partes por millón) superior lo que podría ser considerado como contaminación normal. El polvo de aluminio no debería de estar presente en la nieve ni en el agua de lluvia, ni tampoco las sales de bario, pero lo están, y son tan sólo algunos de los ingredientes primarios de la geoingeniería. 



Los materiales que se encuentran en el suelo y en las plantas son exactamente los mismos materiales mencionados en las numerosas patentes y documentos de geoingeniería (documentación al final).

El aumento de temperatura del agua de los océanos es también un hecho incuestionable, y parece que el nivel de acidificación del agua del mar se puede medir incluso en los crustáceos que están naciendo sin caparazón.

El plancton marino, responsable de la generación de oxígeno en el mar, está igualmente desapareciendo. Se dice que existen más de 400 zonas atóxicas en el océano donde la vida se extingue, donde el ecosistema colapsa, de ahí las ingentes masas de peces muertos que aparecen en las costas de todo el mundo.

El planeta tierra se está calentando, sí, pero no porque el sistema solar y particularmente el sol sea el responsable, como nos dicen. El sol no es el que provoca el calentamiento de la tierra. Ésta es, por supuesto, otra falacia que intentan introducir en nuestro subconsciente para que asumamos nuestra culpabilidad en el gigantesco engaño a que estamos sometidos y no hagamos nada al respecto. El calentamiento del planeta no es un proceso natural, sino provocado artificialmente por la geoingeniería. Se sabe que los demás planetas del sistema solar no se están calentando como la tierra. Este hecho ha sido medido y existen estudios que indican que la radiación solar tampoco ha mostrado una tendencia creciente en los últimos decenios. En realidad el sol irradia menos calor desde hace unos 50 años (documentación más abajo).

La programación está ahí, delante de nuestros ojos, pero no la vemos. La NASA ha creado ahora una nueva tabla de nubes para escolares que se utiliza en los colegios. Sí, habéis leído bien, para la programación temprana de nuestros hijos. A los cirros, cúmulos, estratos y nimbos que nosotros estudiamos (y las subdivisiones correspondientes) se añaden ahora las estelas de vapor. 

Las estelas de vapor que “sueltan” los aviones son nubes, según la NASA, y las hay de diferentes tipos: viejas, advectadas, bajo velo, tropicales, persistentes, etc. Hasta incluso en los dibujos animados se incluyen las estelas químicas y también en los anuncios publicitarios o en las películas de Hollywood. Se trata de un programa para que los niños (y los no tan niños) acepten que lo que vemos en el cielo es benigno y natural, pero la realidad es otra muy diferente.



Resulta que el 12% de los niños y el 5% de los adultos (y en aumento) sufren asma y que el autismo en los niños ha escalado (aunque no es éste el único motivo) de 1/5000 a 1/50, es decir, un 10.000%. Estamos aceptando como algo normal que miles y miles de niños necesiten utilizar inhaladores pero esto es una locura. No sólo se puede constatar el aumento drástico del autismo en los niños sino también del alzheimer y de la demencia en nuestros mayores. Según el neurólogo Russell Blalock, las nanopartículas de metales pesados son tan pequeñas que pasan a través del revestimiento del pulmón en el torrente sanguíneo. Allí se pueden adherir a los receptores celulares como una placa, afectando al cierre de las funciones corporales y el sistema inmunológico.



El aluminio está clasificado por las Naciones Unidas como una neurotoxina. Esta neurotoxicidad es conocida desde hace más de un siglo. El aluminio produce un efecto tóxico sobre el tejido nervioso y destruye de modo particular las proteínas de la membrana celular e inhibe la capacidad de interacción entre los canales iónicos. Algunos estudios han demostrado que el aluminio modifica la función de la barrera emoencefálica, encargada de la regulación del intercambio entre el sistema nervioso central y la circulación periférica. Recientemente el aluminio ha sido implicado como factor etiológico en ciertas condiciones patológicas (incluyendo encefalopatía, osteopatía y anemia) asociados con el tratamiento de diálisis

Se supone que el aluminio puede ser un co-factor en la etiopatogenia de algunas enfermedades neurodegenerativas, incluyendo la enfermedad de Alzheimer. 

En las personas que tienen esta enfermedad se han encontrado altos niveles de aluminio en el cerebro y los científicos piensan que altos niveles de aluminio en el cerebro pueden ser la causa de la destrucción de los tejidos nerviosos. Es también sabido que el aluminio cambia la función de algunas enzimas claves en el funcionamiento del sistema nervioso central.


Madrid, Spain 23.11.17

Irún, Spain 21.11.17



Redding, California. EE UU. 28.11.17


Palencia, Spain 22.12.17


Spain December 2017


Dallas, Texas, EE UU 3.12.17


Por lo que respecta al bario, sus efectos sobre la salud dependen de la solubilidad en la composición del agua. Los compuestos de bario se disuelven en el agua, como los sulfatos y carbonatos, pudiendo ser perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Cantidades significativas de bario absorbidas por el cuerpo humano pueden provocar en la persona dificultades para respirar (asma), parálisis, variaciones en el ritmo cardíaco, aumento de la presión sanguínea, irritación de estómago, debilidad muscular, inflamación del cerebro y el hígado, daños al corazón y los riñones.

Un estudio publicado en la revista científica internacional “Hipótesis Médicas” de Mark Purdey, ha puesto en evidencia la relación entre altos niveles de contaminación de bario y algunas enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple, la encefalopatía espongiforme transmisible (EST), la esclerosis lateral amiotrófica (SLA) y la esclerosis múltiple. La intoxicación crónica de bario altera la síntesis de las pro-sulfatadas: una hipótesis para el origen de la esclerosis múltiple. 

Giorgio Pattera subraya también los peligros de las sustancias que se liberan en el aire, pero no nos extenderemos sobre este punto. En general, las exposiciones a sales de bario están asociadas con daños en el sistema respiratorio, cardiovascular, gastrointestinal, músculoesquelético, efectos metabólicos y neurológicos.

Ésta es la realidad. No podemos quedarnos de brazos cruzados ante lo que está sucediendo en nuestros cielos. No podemos callarnos, no podemos permitir que atenten contra nuestro planeta, contra nuestros árboles, contra nuestra salud, contra la vida de nuestros hijos. Exijamos información veraz, ejerzamos nuestro derecho como individuos responsables y alcemos nuestra voz ante este silencio cómplice. Convirtamos nuestra demanda en un clamor popular.









Informe emitido por Agrasana sobre la denuncia que les admitieron en el juzgado y publicado en el periódico El Norte. Agrasana es la "asociacion para la defensa de la naturaleza, la salud y contra sistemas quitalluvia" de la localidad de granada, miembro del grupo ACAP (actuaciones conjuntas de asociaciones y plataformas). Fuente.










Charles City, Iowa, EE UU. 












































En estas imágenes vemos como es, donde se guarda y como actúa el Trimetilaluminio, uno de los metales pesados que nos vierten cada día para secar el ambiente e impedir que llueva, además de los muchos otros daños que hace a la Naturaleza y a la humanidad. Los "chorretones" que dejan hacia abajo se producen al contactar con la humedad del ambiente y lo hace explosionar. Muchos habréis visto ese tipo de estela en vuestros cielos. Eso es el Trimetrilaluminio. 
Son las nuevas armas "silenciosas" , por ello esa patente es de Remington Arms. (Más de 200 años fabricando muerte). Aquí os dejamos de quien es esa patente y para que la iban a usar, supuestamente: 
Patente: US3720823 
Fecha de presentación: 6 de julio de 1970 
Fecha de publicación: 13 de marzo de 1973 
Solicitante: Remington Arms Co Inc 
Título: Construcción de iluminación quimioluminiscente. Fuente Foto.


Oregón EE UU 14 DIC 2017


Dallas, Texas, EE UU 28.12.17


Valencia, Spain, 3.01.17




Barcelona, Spain 20.01.18












OVERCAST es un documental innovador sobre un fenómeno que la mayoría de nosotros consideraríamos normal: estelas de vapor que se extienden en las nubes, cubriendo el cielo y bloqueando el sol. Para algunas personas, sin embargo, estos rastros son el mayor crimen ambiental en la historia de la humanidad. Estudios recientes muestran que las nubes de cirros artificiales a través del tráfico de vuelo tienen un impacto mucho mayor en el cambio climático de lo que se suponía anteriormente y ya se describen como geoingeniería no intencional. OVERCAST trae luz a un fenómeno que debería ser parte del debate público y climático, pero en cambio ha sido ignorado hasta ahora. Ver documental.

























El nuevo tecnicismo denominado “Desarrollo Sostenible”, enmarcado en la política especuladora “climática”, debe adaptarse económica, lingüísticamente y, con el marketing político adecuado, a las necesidades impuestas por la élite que apuesta en los Mercados de Valores (Derivados del Clima) por los altibajos climáticos provocados por la  Geoingeniería y sus daños colaterales. 


 


 

































Junta de Investigación y Operaciones de Modificación del Clima y para otros fines. Texto del proyecto de ley del 8 de diciembre de 2005 del Senado de los EE UU.















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