LA ZONA G8 : El "top secret" de la Reserva Federal.

El 22 de noviembre de 1910 se reunieron media docena de hombres en una isla de nombre siniestro: Jekyl Island, en la costa de Georgia, EEUU. Ejerció como anfitrión Nelson Aldrich (abuelo de David y Nelson Rockefeller). Estaban presentes Benjamín Strong, en representación del Bankers Trust Company, vinculado a la casa Morgan; Henry Davison y Charles Norton, directivos de J. P. Morgan; Frank Vanderlip, presidente del National City Bank, Paul Warburg, director de la Banca Warburg y socio de los Rothschild; y Piatt Andrew, secretario de Hacienda.



Nelson Aldrich 

Allí se redactaron los acuerdos que luego serían recogidos en el Decreto refrendado oficialmente el 22 de diciembre de 1913 por el que se creaba el Banco de la Reserva Federal, un grupo bancario privado con derecho al control absoluto de la circulación monetaria, con capacidad legal para acuñar moneda y emitir billetes. Uno de los asistentes a aquella reunión, Frank Vanderlip, comentó años después en el Saturday Evening Post, el 9 de febrero de 1935, que “hubo una ocasión, a finales de 1910, en que fui tan sigiloso, tan furtivo, como cualquier conspirador… No piensen que es una exageración hablar de nuestra expedición secreta a la isla Jekyl (en Georgia) como la ocasión en que se gestó lo que finalmente se convertiría en el Sistema de la Reserva Federal”.

Paul Warburg escribió un denso volumen sobre su plan: “El Sistema de la Reserva Federal, su origen y crecimiento”. Tiene 1750 páginas, pero el nombre de “Isla Jekyll” solo aparece una vez, cuando dice: “La materia de una tasa del descuento uniforme fue discutida y se estableció en la Isla Jekyll”.



La sesión parlamentaria que aprobó la creación de la Reserva Federal se celebró durante la noche del 22 al 23 de diciembre, dos días antes de la navidad, aprovechando la ausencia vacacional de muchos congresistas que se oponían al proyecto. Uno de ellos, Charles A. Lindbergh, dijo: “Nuestro sistema financiero es falso y una carga para el pueblo”. Y añadió que el Acta de la Reserva Federal “establece el más gigantesco trust sobre la tierra. Cuando el Presidente firme este Acta, el gobierno invisible con el poder del dinero, cuya existencia ha sido demostrada por la investigación sobre trusts monetarios, quedará legalizado. El peor crimen legislativo de todos los tiempos es perpetrado por este documento bancario. La nueva ley creará inflación allí donde los Trusts quieran inflación”.

Otro congresista, Wright Patman, declaró: “en Estados Unidos hoy tenemos dos gobiernos. Tenemos el gobierno debidamente constituido… Y luego tenemos un gobierno independiente, incontrolado, en el sistema de la Reserva Federal, que opera con el poder monetario reservado al Congreso por la Constitución”. Patman tenía razón, la Constitución estadounidense no permite delegar la facultad de emitir papel moneda a un tercero, pero este hecho, aún objeto de polémica, fue descaradamente ignorado.

“El decreto de la Reserva Federal –explica Jan Van Helsig- estaba seguido de la introducción del 16º Artículo anexo a la Constitución americana que otorgaba a partir de entonces la posibilidad al Congreso de poner impuestos sobre el rendimiento personal de los ciudadanos. Eso derivaba del hecho de que el gobierno americano ya no tenía el derecho de imprimir su propio dinero para financiar sus operaciones. Fue la primera vez en la historia, desde la creación de Estados Unidos, en que el pueblo debía pagar impuestos sobre la renta”.

Anthony Sutton, economista y periodista norteamericano, que trabajó en la Universidad de Stanford hasta que sus libros empezaron a incomodar y perdió su trabajo, retrató así este momento histórico: “Se trató de un movimiento magistral a la medida de la elite que se originó en conversaciones reservadas entre los principales banqueros en 1910. Para poder crear el FED la elite financiera y petrolera norteamericana tuvo que manipular las elecciones de 1912. El presidente Taft buscaba la reelección. Pero su partido, el Republicano, se había pronunciado públicamente contra la creación del FED. Así las cosas, la elite decidió fracturar al Partido Republicano en dos. Por un lado, se presentaba Taft. Por el otro, Theodore Roosevelt, ex presidente de la República. La división abrió las puertas para que el manipulable Woodrow Wilson accediera al poder con mucho menos del 50% de los votos. La elite, con su presencia y la del senador Aldrich, se ganaría la seguridad de la aprobación de la creación de un Banco Central privado: la FED”.

Junta de la Reserva Federal de 1917

Aldrich estaba casado con una hija del magnate Jhon D. Rockefeller, el fundador de la dinastía. La aprobación de la FED fue posible “gracias al senador Aldrich”, nos recuerda el economista Walter Graciano, conocido “Guru” de la Bolsa de Buenos Aires y de ideología derechista, en su libro “Y Hitler ganó la guerra”.

A pesar de ser un Banco privado, el presidente Woodrow Wilson autorizó a la Reserva Federal, violando la Constitución, a emitir moneda. El dólar es una divisa emitida en EEUU, pero no por las instituciones públicas sino por un consorcio privado. Para Henry Pasquet, profesor de economía, “la Reserva Federal es una compañía privada gestionada para obtener beneficios y no tiene reservas propias para respaldar los billetes que emite”.

Paul Warburg fue nombrado su primer presidente, mientras su hermano Max Warburg dirigía el Banco alemán de la dinastía familiar en Frankfurt durante el gobierno del káiser Guillermo II y se constituía en su banquero personal antes de que estallara la primera Guerra Mundial. El asunto alcanzó dimensiones de escándalo en EEUU, lo que obligó al rápido reemplazo de Paul. ¿Cómo explicar a los estadounidenses que debían embarcar con rumbo a las trincheras del viejo continente para luchar contra los alemanes, mientras la elite norteamericana compartía intereses y fortunas con los ricos del país enemigo?



Los accionistas más importantes de la FED eran: la Banca Rothschild de Londres y Paris; el Morgan Guaranty Trust; Chase Manhattan Bank; Warburg Bank de Amsterdam y de Hamburgo; Lehman Bank; Khun & Loeb Bank; Lazard Brothers Bank de Paris; Chemical/Manufacturers-Hannover; Bankers Trust; Israel Moisés Seif Bank, de Italia; y Goldman Sachs Bank.

De los 19,7 millones de acciones de la Reserva Federal, 12,2 millones de acciones (el 62% del total) eran propiedad de sólo tres Bancos en 1994: Chase Manhattan (ahora fusionado con el Chemical Bank), Citibank y Guaranty Trust. Esto significa que los Rockefeller, Rotschild y Morgan controlan la mayoría de las acciones del Banco Central más importante del mundo, tres apellidos que resuenan como martillazos en la historia de las altas finanzas, cuyo sonido marca el ritmo vital de la historia. El sonido de la conspiración. El stock de Clase A de la Reserva Federal no ha sido vendido en mercado abierto desde que fue herméticamente sellado al público a finales del verano de 1914.




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