LA ZONA G8 : Empleados corruptos del poder económico.

Los presidentes, los políticos, los jueces y los parlamentarios son un fraude al servicio del "robo legal" del sistema capitalista globalizado.



El sistema político, el sistema parlamentario y el sistema judicial (tanto a nivel local como internacional) son parte indivisible del sistema capitalista para controlar países y robar sus riquezas con un marco de "legalización" del robo. 

Esos poderes formales (controlados por el poder económico imperial real) son funcionales al poder del robo económico de mercado tanto en países periféricos como en las metrópolis centrales desde donde se exportan los "modelos" de explotación económica (votados por las mayorías ignorantes y alienadas en las urnas) con el dólar como "moneda patrón".



Empresa de ladrones

Desde su propio nacimiento histórico el sistema capitalista fue solo una vulgar empresa de ladrones comunes que se inventó una civilización para robar en blanco, y cuya verdadera esencia injusta y explotadora se esconde detrás de instituciones, y organizaciones internacionales presentadas como "democráticas", cuya función es cubrir la legitimación legal de las depredaciones y asesinatos planetarios capitalistas para cosechar rentabilidad comercial y concentración de riqueza en pocas manos.



El botín del robo

El emergente de esta depredación global está registrado estadísticamente en los activos y en las ganancias siderales de los bancos y mega empresas transnacionales que controlan mercados y países a los que se agregan los 500 súper millonarios (de EE.UU. y las metrópolis centrales) cuyas fortunas personales billonarias juntas superan al equivalente del resto de la población del planeta. y estas cifras billonarias del robo capitalista (legalizado y en alta escala) están depositadas en negro en los paraísos fiscales.



Los empleados del robo

Y en este escenario de robo masivo legalizado, los sistemas políticos, judiciales y parlamentarios cumplen el rol administrativo y represor que el sistema precisa para mantener la gobernabilidad (económica, política y social del robo sin resistencia social. tanto los presidentes, los políticos, como los jueces y los legisladores parlamentario son empleados corruptos (y sustituibles) del poder capitalista real. establecido como norma institucional nivelada del mundo globalizado. 


Ni los presidentes, ni los políticos, ni los congresistas mueven un dedo sin la aprobación de los lobbies económicos financieros de EE.UU. y de las metrópolis centrales. En los países periféricos (como la argentina, por ejemplo) los presidentes de turno, políticos, jueces y parlamentarios solo están para legitimar el robo capitalista con elecciones, democracia y "voto popular", además de dictar leyes (legislaciones de apertura sin trabas a los bancos y empresas transnacionales), y ejecutar la aplicación de la legalización del robo a través del poder judicial.



La corrupción es el sueldo de los empleados

La paga por estos servicios es la corrupción financiada por las propias empresas y bancos trasnacionales. Mecanismo por el cual presidentes, políticos, jueces y legisladores hacen de la corrupción su propia empresa capitalista rentable que los convierte en nuevos ricos. 

De esta forma, políticos, jueces y parlamentarios conforman su propia corporación de poder (subordinado al poder real) en la estructura global del robo capitalista.



La pata mediática del robo

Y en este esquema funcional perverso el círculo oculto del robo capitalista se complementa con los medios de comunicación y los periodistas mercenarios del sistema que cumplen la nueva función de ejército represivo (en sustitución de los militares). Y conforman la columna vertebral de la alienación de cerebros, constituyendo la herramienta fundamental del direccionamiento del voto y el consumo capitalista con manipulación de psicología y conducta social masiva.


En síntesis, toda esta maquinaria de robo capitalista (con ocultamiento y legalización del robo) continúa o recomienza cuando un alienado ignorante masivo deposita su voto en la urna y legitima como sus gobernantes a sus propios verdugos.



TEXTO ORIGINAL Manuel Freytas  IAR noticias




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