LA ZONA NATURAL : ¿Doñana me mata?

Según una información aparecida en 2015, la Universidad de Córdoba, a través de su Departamento de Agronomía, coordinaba un estudio científico en el que participaban la Estación Biológica de Doñana y el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (Irnas, CSIC) por el que se pretendía estimular el sistema de defensa de los árboles afectados por una enfermedad conocida comúnmente como la seca de la encina y del alcornoque



Según la información, el patógeno responsable, provenía, supuestamente, de Papúa-Nueva Guinea, pero sin afirmarlo, pues se basaba en una "creencia". Además, la información daba cuenta de que este patógeno venía actuando desde los años 40, causando una epidemia en estos miembros de género Quercus en importantes zonas del sur peninsular (Andalucía y sur de Extremadura, fundamentalmente).

El dato económico, venía marcado porque dicho trabajo, había sido reconocido como uno de los cinco receptores de las ayudas de la Fundación BBVA a equipos científicos con una dotación de hasta 100.000 euros. 


El trabajo se extendería durante tres años en zonas de Doñana, concretamente en un alcornocal centenario, y en una finca privada aledaña en el término municipal de Bollullos Par del Condado (Huelva).


Evolución de una encina (Quercus ilex) afectada por el microorganismo Phytophthora cinnamoni, según unas imágenes tomadas por la investigadora Esperanza Sánchez.

La investigación presentaba dos objetivos, según la investigadora. “De forma inicial, pretendemos mapear la extensión el patógeno dentro de Doñana, esto es, conocer la incidencia actual de la infección”. No obstante, la meta principal es “poner un paralelo un control más adecuado del patógeno”. Para ello, los científicos pretenden determinar unos inductores de resistencia, esto es, unas moléculas que estimulen los sistemas de defensa propios de los árboles amenazados. Estas moléculas contienen como materia activa sales de ácido fosforoso

Los investigadores proponen dos vías para el uso de esta materia activa. “Una es ensayar la única molécula de este tipo registrada en España para usos fitosanitarios en cultivos como tratamiento para la infección; la otra es desarrollar nosotros mismos una molécula experimental para tratar la enfermedad”, desarrolla la profesora de la UCO. Los inductores de resistencia se introducen en las plantas por medio de inyecciones en el tronco, para que no se produzcan escapes y no se altere el entorno.

En esta información datada en 2014, se daba cuenta de la plaga del escarabajo tomicus piniperda o barrenillo, en Valencia, el cual afectaba a una población de Pino e incluso, se hallaba lo suficientemente extendido como para ser localizado en las viviendas colindantes.

Además de establecer un mapa de la zona afectada en el parque nacional por el patógeno y de desarrollar estos inductores de resistencia, los investigadores pretenden obtener datos científicos contrastados que demuestre la eficacia de este tipo de productos para el ámbito forestal.



El patógeno y el árbol

La seca de la encina y del alcornoque la produce un microorganismo denominado Phytophthora cinnamoni, incluido en la lista de las cien especies exóticas invasoras más dañinas del mundo por parte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Se nutre de las raíces del arbolado. En principio empieza por las más pequeñas para luego avanzar hacia el núcleo del árbol. Hay que recordar que mediante las raíces, la planta toma agua y nutrientes presentes del suelo. La enfermedad se manifiesta con síntomas parecidos a los de la sequía. De ahí el nombre popular de seca de la encina y del alcornoque.

Al no ser un organismo propio de la Península Ibérica, los árboles afectados no han desarrollado mecanismos de defensa frente al invasor, lo que lo convierte en más dañino. De origen en principio papú neoguineano, el microorganismo ha invadido ya la zona euroasiática desplazándose por sus propias vías de una masa forestal a otra. Las principales zonas del planeta afectadas son la Península Ibérica, donde afecta a encinas y alcornoques, y Australia, donde daña a eucaliptos, recuerda Sánchez. 

“Se supone que llegó a España en los años 40 del siglo pasado, y entonces afectó principalmente al castaño, que la causó la enfermedad conocida como tinta del castaño”, rememora la especialista. En aquella década también se registraron infecciones de alcornoques en Portugal, según los registros del país vecino.

La epidemia repuntó en los años 90 del siglo pasado. “Desde entonces ha ido expandiéndose, lo que es bastante preocupante porque puede afectar tanto a zonas protegidas por las Administraciones públicas como a dehesas particulares”, valora Sánchez. En 2008, se detectó por primera vez en el entorno protegido de Doñana en un proyecto de investigación que pretendía estudiar el decaimiento de alcornocales por efecto de las aves, pero en el que se observó también la incidencia de este microorganismo.




El 2 de febrero de 2011, la Web del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicaba la noticia de los resultados del estudio que indicaba que los excrementos de las aves eran los causantes de la muerte de los Alcornoques.

Anteriormente, en 2010, este curioso reportaje titulado: "El hombre que se enfrentó a la Seca", aparecía en los Medios, contrastando con el anuncio del posterior estudio y los "sorprendentes" resultados. En este reportaje se aportaba una información demoledora que hacía dudar de mucha información divulgada respecto al asunto. Entre otras, el reportaje aportaba una medida tan natural como la de repoblar los árboles con insectos que atrajesen a otras especies devoradoras de estos, entre otras; las aves. Más.

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, cuenta además, incluso con una Web dedicada a este Proyecto denominado: "Life BioDEHESA", convirtiéndola en todo un "atractivo".


En 2009, la noticia que daba cuenta de la Plaga del escarabajo cerambyx, hacía una referencia a un enfrentamiento político relacionado con esta cuestión, entre Partido Socialista (PSOE) y Partido Popular (PP) en Salamanca, España.  


Más peculiar aun, resultaba ser la información que, sobre una plaga de 'Belonochilus Numenius', insecto originario del Sur de Canadá, Estados Unidos y México que, invadía Barcelona en el verano de 2015, penetrando incluso, por las ventanas de las viviendas. 


En diciembre de 2011, una organización ecologista, protagonizaba un artículo de ideal.es, en el que solicitaba un Plan de choque para combatir la seca de la Encina, entre las que se encontraban medidas dudosamente ecológicas, más concretamente, la organización planteaba el tratamiento con uso de "fungicidas".
Curiosamente, según información, dicha plaga, produce daños tanto en Dehesas como en zonas protegidas, como el Parque Nacional de Doñana. Otras informaciones localizan la propagación en zonas del Condado onubense, en las que, sin embargo, no se detecta este tipo de anomalías entre ejemplares encontrados que no se hallaban localizados necesariamente, ni en Dehesas, ni en fincas particulares, sino dispersos por zonas de la provincia formando pequeños núcleos como los de la imagen (arriba). 


Lo que hace poner en duda la teoría de que la provincia de Huelva es proclive a esta plaga en todo su territorio, poniendo en evidencia, una vez más, ciertos aspectos de las políticas medioambientales basadas en la subvención y ayudas a Proyectos contra especies exóticas invasoras (Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto), susceptibles de ser puestas en tela de juicio, dado que, este tipo de políticas dejan abierta una puerta a la especulación y a la destrucción intencionada de especies protegidas con fines lucrativos (Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres). Arriba, otro documento gráfico recogido en el Condado de Huelva. 



Un ejemplo recogido en la zona del Condado onubense, ofrecía un ejemplar, supuestamente atacado por el escarabajo Cerambyx welensii, localizado entre un pequeño núcleo formado por, al menos, diez árboles de esta especie. Aún encontrándose junto al resto, ninguno mostraba señales de haber sido afectado. El ejemplar localizado (arriba), se hallaba así mismo, en una zona en la que abundaban los pequeños núcleos diseminados de esta especie de entre ocho y diez ejemplares cada uno, sin que en ninguno de ellos se hallase un caso de "seca" que hubiese afectado al árbol inmediatamente más próximo, ni al resto del grupo. La imagen captada en 2015, pertenece a uno de dichos núcleos en el que se observa un ejemplar "atacado" que finalmente termina por caer cuando la erosión provocada por el insecto debilita el tronco que deja ver las galerías. Según información, tanto el ejemplar atacado como el resto, mostraban el mismo aspecto en 2014.

Como se puede observar en el Acuerdo de 18 de octubre de 2005, la elaboración de determinadas políticas consideradas medioambientales, conlleva ya de antemano, la posibilidad de las respectivas ayudas en sus Acuerdos que contemplan un catálogo al que recurrir, siempre dentro del marco de la Ley, supuestamente "pactada". En el Acuerdo de 18 de octubre de 2005, del Consejo de Gobierno, por el que se promueve el pacto andaluz por la dehesa (BOJA de 26 de abril de 2006), este ya contempla la amenaza de la "seca de la Encina", y sus ayudas.


Como dato curioso que serviría para tener en cuenta las controversias surgidas en torno a una Plaga como la descrita, habría que observar detenidamente, si el insecto que parasita los troncos de las encinas o alcornoques "elegidos" en cuestión, es infalible a las medidas que se adoptan porque, se puede dar la circunstancia de que, curiosamente o casualmente, este se encuentre entre el Catálogo de especies protegidas. Este es el caso del Cerambyx cerdo Linnaeus, el cual se cataloga en el Libro Rojo de los Invertebrados de Andalucía, como "Invertebrados de Andalucía con categoría menor de amenaza" en su Tomo IV. 


Según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la especie goza incluso de un Grado de amenaza y estado de protección "no catalogado".




Un incidente, causado por una supuesta negligencia burocrática por parte de la Junta de Andalucía, en pleno Parque de Doñana, Huelva, provocaba en uno de sus municipios, Hinojos, serios problemas sanitarios entre sus habitantes en el que una vecina perdía la visión en un ojo. La noticia resultaba más rocambolesca aún, cuando da cuenta de la acción que pretendía emprender su alcalde; la recogida de firmas para que la zona arbórea afectada fuese fumigada, algo que la Unión Europea, curiosamente prohíbe. Más.



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