LA ZONA PÚBLICA : Los "trapos sucios" de François Hollande

Una mujer desesperada que intenta tomar somníferos a puñados mientras su pareja la persigue por los pasillos para impedírselo. La misma mujer exigiendo e implorando a su hombre que no ayude a su exesposa. Escenas de película pero que forman parte de la realidad descrita por Valèrie Trierweiler sobre su relación con el presidente de la República francesa, François Hollande. El Jefe del Estado no esperaba, asegura su entorno, convertirse en el protagonista de la rentrée literaria, que en Francia presenta nada menos que 700 novedades.

Valèrie Trierweiler y François Hollande (Gtres)

Solo uno de esos libros acapara desde la atención de todos los medios. Se titula Merci pour ce moment (Gracias por ese rato) y ha sido escrito por la excompañera del presidente. Impreso en secreto en Alemania, se ha convertido en un libro-bomba contra la imagen del inquilino del Elíseo. Y no porque la obra contenga revelaciones extraordinarias, sino por la descripción que Trierweiler hace de la personalidad escondida de Hollande.

Las 320 páginas son un grito de amor y un lento descenso a los infiernos; una inmersión en la intimidad de la pareja”. Así lo describe el semanario Paris-Match que publicaba algunos párrafos del libro. Uno de esos pasajes describe una cena de Hollande con la familia de Trierweiler, hermanos, primas, sobrinos… Trierweiler, hija de un inválido y una cajera, siempre se ha sentido orgullosa de sus orígenes humildes. 

Durante la cena, Hollande se vuelve hacia ella y le dice: Pas très jojo la famille Maisoneau. Un juego de palabras con el apellido de soltera de Trierweiler que puede traducirse como un desprecio a sus pintas.

Valérie Trierweiler (Gtres)

Hollande llama a los pobres los “sin dientes”

“Hollande ha mentido”, escibe Trierweiler, “decía que despreciaba a los ricos, pero en realidad no ama a los pobres, a los que llama los sin dientes”. “Es frío, cínico, menosprecia a la gente”, asegura la periodista, cuyas palabras reflejan la cara b de Hollande, que en público siempre se muestra simpático, cercano y bromista.

Trierweiler confiesa en su obra haberse sentido «ilegítima» desde incluso antes de la elección de Hollande como Presidente en mayo de 2012. Como detalle, cuenta que nunca entró al Palacio del Elíseo por el patio de honor, sino por una puerta lateral. La sombra de la exmujer del primer mandatario, Segolène Royal, siempre flotaba en la relación. Una vez elegido presidente, Trierweiler exigió a Hollande que no apoyara en nada a Royal. Este le respondió que nunca lo haría, pero al día siguiente descubrió unas declaraciones del Presidente en respaldo a Segolène en una elección legislativa. 

El hashtag "#SansDents"fue "Trending Topics", el segundo tema más utilizado para el debate en Francia por los usuarios de la red Twitter. 

Es su primer gran cabreo y la causa de su primer tuit asesino de apoyo al rival de Royal. Por supuesto, el mensaje provocó una crisis política dentro del Partido Socialista y puso en evidencia cómo los asuntos privados inundaban la escena política. “Yo pulsé el botón de la bomba, pero los verdaderos responsables de ese episodio son François y Segolène, y su continuo juego ambiguo”, se justifica Trierweiler.

“Sí, soy celosa”, admite la nueva ensayista. “Lo he sido con cada hombre que he amado”, añade. Ella misma se dice “apasionada, posesiva, loca por el hombre que admira, que le hace reír y que le desestabiliza deliciosamente”. Pero en el libro, más que hacerle reír, Hollande parece haber pasado bastante tiempo humillándola. Cuando ella le sugiere viajar con él al homenaje a Nelson Mandela, él le responde: “No sé qué pintarías tu allí”.

La protagonista de todos los debates franceses de la semana no soportaba la dependencia de Hollande hacia los periodistas. El Presidente envía varios sms al día a más de sesenta periodistas. Esa adicción se explica, según la autora, por su obsesión con la popularidad. Cada vez que un nuevo sondeo reflejaba el poco aprecio de los ciudadanos, Hollande se hundía y lo pagaba con ella.


Hollande no sabe decir no ni poner límites, asegura Trierweiler, que cuenta cómo uno de los asesores de imagen del Presidente le sigue hasta el baño atravesando el dormitorio donde ella se encontraba para seguir debatiendo allí.

Por supuesto, la relación de Hollande con la actriz Julie Gayet es el detonante del final de la relación y la razón principal de la escritura de este libro que, para Trierweiler, es la revancha sobre su repudio y su salida de la corte presidencial. Antes de que la revista Closer publicara las fotos del Presidente saliendo del apartamento donde compartía el desayuno con Gayet, Trierweiler ya había sentido otros cuernos diferentes de los del cruasán.


“Quiero huir, pierdo el conocimiento”

En marzo de 2013, cuando el todo París mediático-político conocía el asunto, Trierweiler le dijo a su pareja: “Júrame por mi hijo que no es cierto y te dejaré en paz”. Por supuesto, Hollande le respondió que se trataba de "tonterías".

La confirmación gráfica del adulterio provocó el episodio de los somníferos y puso en evidencia las mentiras de Hollande: "No puedo más, voy corriendo al cuarto de baño. Cojo la bolsita de plástico de los somníferos. François me sigue, intenta arrancarme la bolsa de las manos. El plástico se rompe y las píldoras se desparraman por el suelo y sobre la cama. Consigo recuperar algunas y me las trago. Quiero dormir, no quiero vivir las horas que van a llegar. Siento la borrasca que se  abate sobre mí y no tengo fuerzas para hacerle frente. Quiero huir. Pierdo el conocimiento".

Valérie Trierweiler deja en su libro un mensaje a Gayet o a otras pretendientes de Hollande: “François me inunda de sms, me envía flores y me sigue invitando a cenar”. Dice que hay que creerle. “Todo lo que cuento en el libro es verdad. He vivido demasiado tiempo en la mentira como para caer ahora en lo mismo”.  

Valérie Trierweiler, primera dama de Francia; François Hollande, presidente de la República; y la actriz Julie Gayet AFP. Más. 

Pocos libros han provocado tanto placer en la derecha en los últimos años. Sus portavoces exultan ante la obra de una periodista de izquierda que contribuye a hundir la imagen del presidente, cuya popularidad hay que buscarla ya en el fondo del pozo de los estudios de opinión. Con Nicolas Sarkozy rumiando el anuncio de su retorno a la escena, el libro de Trierweiler es una fresca hoja de ruta para atacar a François Hollande como político y, peor, como compañero sentimental y como persona.




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