LA ZONA HISTÓRICA : Amfípolis y Alejandro Magno

Todos los días el Ministerio de Cultura da a conocer nuevos descubrimientos de la excavación del enterramiento en la colina Kásta, situada en la antigua ciudad de Anfípolis, en la región de Macedonia (al norte de Grecia). 


El monumento tiene un diámetro de 158 metros y podría haber sido construido por Dinócrates de Rodas, el arquitecto favorito de Alejandro Magno, autor de las murallas de Alejandría. Las excavaciones de Amfípolis están siendo dirigidas por la arqueóloga Katerina Peristeri, siguiendo el trabajo del también arqueólogo Dimitris Lazaridis, fallecido en 1984.

El descubrimiento inicial constaba de dos magníficas esculturas de mármol proveniente de la cercana isla de Thasos, representando a sacerdotisas, que en Grecia se denominan cariátides al recordar las que se encuentran en el templo de Erecteión en la Acrópolis. Una de ellas tiene la cara destruida, ambas están vestidas con túnicas y el movimiento que indican sus manos muestra que protegían simbólicamente la entrada del sepulcro. En las dos hay rastros de color rojo y azul.


Las cariátides se encuentran en la segunda entrada de lo que parece ser una tumba de grandes proporciones, al haberse retirado una pared. Este enterramiento tiene por el momento dos muros de protección ante cualquier saqueo, algo muy común en la antigüedad. 

La secretaria general del Ministerio de Cultura, Lina Mendon, declaraba que existía un tercer muro de protección de esta tumba y que la calidad de las esculturas de las cabezas de las cariátides es similar a la de las esfinges situadas en la entrada. Se encontraron también residuos de yeso y de decoraciones con motivos vegetales y rosetas, lo que subraya la importancia y calidad artística de esta tumba.


Representación 3D de la Tumba.

Las excavaciones seguían a un ritmo pausado, al tener que efectuarse un trabajo importante de refuerzo de los muros de contención. Las fuertes lluvias de los últimos días demostraban que las medidas tomadas hasta ahora eran suficientes para proteger el monumento y permitir proseguir las excavaciones en una zona en la que durante el invierno hay muchas lluvias y nieve. 



Distintos historiadores contemporáneos opinaron al ver el tamaño y la calidad artística de esta tumba que podría tratarse de algún familiar directo de Alejandro Magno: se excluyó por que se tratara de él mismo. Las fuentes históricas conocidas relatan que falleció en Babilonia y fue trasladado hasta Alejandría, donde su cuerpo fue expuesto durante unos años en una urna de cristal y oro. Se perdió el rastro de sus restos en la época romana.




Tanto su padre, Filipos II de Macedonia, como su hijo Alejandro IV fueron sepultados en otro punto de Macedonia, en los sepulcros de Vergina, descubiertos por el arqueólogo Manólis Andrónikos. Pero se desconoce hasta ahora dónde se encuentran su madre, Olimpia de Epiro; su única mujer oficial, Roxana, y sus generales más valientes.




El que en la excavación se encontrara anteriormente una estatua de un león de cinco metros de altura podría estar relacionado con un general, ya que es el símbolo que se utiliza para describir su valentía en los enterramientos. Y no se excluye tampoco que se trate de una tumba de muchos guerreros, dado su tamaño. El primer ministro griego, Andónis Samarás, visitó la excavación y ha destacaba su importancia. 

El Ministerio de Cultura aprobaba una financiación extraordinaria para seguir estas excavaciones, algo excepcional dando que en época de crisis el presupuesto para excavaciones arqueológicas había sido reducido al mínimo.



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