LA ZONA REAL : ...Y toda la familia real


Juan Carlos de Borbón era el “conseguidor”, Cristina era “asesora deportiva”, Felipe VI el “presidente de honor”, la infanta Elena “asesora cultural” y hasta Sofía de Grecia “tenía una cierta vinculación al proyecto, aunque en este caso fuese de orden menor”. Quien así confesó ante el juez fue Diego Torres, máximo responsable del Instituto Noos en el “caso Urdangarin“. Pero los medios de comunicación del régimen están difundiendo una cortina de humo al centrar el interés en la pésima relación personal entre el juez José Castro y el fiscal Pedro Horrach. Siendo cierto, no es lo sustancial ni significativo de este proceso judicial. 

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La actuación de la Fiscalía cumple órdenes jerárquicas del fiscal general, Torres-Dulce (nombrado a su vez por el ministro Gallardón) y es verdad  que los tres deberán ser algún día juzgados por prevaricación y dejación de funciones de defensa del interés general y ciudadano en favor de la corrupción económica particular de la familia Borbón y Grecia. Pero es esta la última responsable judicial de ese millonario desfalco de dinero público que Urdangarin afloró, según el mejor conocedor de la trama.

No es cierto que el magistrado Castro esté persiguiendo con excesivo celo a la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín. Más bien está ocurriendo lo contrario: la instrucción ha beneficiado la exculpación de tres personas que fueron “cooperadores necesarios” del gigantesco fraude de dinero público: el matrimonio Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia junto a la hermana de la inculpada, Elena de Borbón y Grecia. 

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No es una suposición ni una conjetura. La citada “familia” actuaba mancomunadamente y al más puro estilo siciliano coordinaba sus iniciativas. Lo dice el profesor y economista Diego Torres, que ha “cantado” ante el juez Castro y era el autor confeso de todas las operaciones fraudulentas del Instituto Noos. 

Lo tiene escrito además en el libro “Urdangarin y la Copa América”, redactado bajo el pseudónimo de “Ricardo Grenville”, que tuvo que publicarse en Canadá. Y este es el contenido textual del capítulo titulado “Y toda la familia real”

Lo que pueden leer a continuación lo oyó igualmente el juez Castro. ¿Por qué no actuó contra todos los miembros de la familia? Posiblemente la mafia PP-PSOE haya tejido un entramado legal que impida siquiera preguntar a los ex-monarcas en sede judicial, pero algún día nuevas formaciones políticas podrán sustituirlo para que las más elementales preguntas que pueden formularse desde la opinión pública pueda realizarlas también un juez independiente.

“El análisis de documentos del sumario del “caso Noos” permite ir conociendo el papel que desempeñaron en el “proyecto Ayre” diversos miembros de la familia real. Sin embargo, si el análisis se realiza únicamente persona a persona se puede perder de vista un aspecto muy importante. 

¿La colaboración con Iñaki Urdangarin en este proyecto quedó circunscrita a unas pocas personas de la casa real? ¿O estamos hablando de una colaboración global de la familia real? Para responder a esta cuestión no hay más que volver a revisar la información con la que contamos y estudiarla con perspectiva”, señala Diego Torres.

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“La plena involucración de Iñaki Urdangarin en el proyecto Ayre está fuera de toda cuestión. Ocupaba uno de los puestos más relevantes en el organigrama del proyecto Ayre, estuvo en la reunión fundacional en Valencia y participaba habitualmente en las reuniones de
 seguimiento del equipo. Su marcha a Estados Unidos pudo separarlo ligeramente del resto de miembros, pero los correos muestran que seguía trabajando en la búsqueda de patrocinio y que se coordinaba perfectamente con los restantes miembros de la familia real”, añadió en su confesión.

El juez Castro debió quedarse atónito ante lo que escuchaba: “También ha quedado meridianamente claro que el rey ha jugado un papel central en este proyecto de Urdangarin. Conocía perfectamente la iniciativa, tanto de forma informal como de modo oficial tras las presentaciones del propio equipo. Realizó gestiones con Francisco Camps para asegurar que Ayre pudiera disponer de la base adecuada en el puerto de Valencia. Realizó contactos personales con presidentes de grandes empresas para apoyar la búsqueda de patrocinio. Y, finalmente, llegó a encontrar un patrocinador único dispuesto a aportar 110 millones de euros; un patrocinador que era nada menos que una casa real de oriente medio, al que nadie, salvo la familia real española, hubiera podido tener acceso. Y todo ello mientras se mantenía en permanente y fluida comunicación con su yerno“.

Elena de Borbón, García Revenga y Sofia de Grecia

“La infanta Cristina también jugó un papel clave en el proyecto Ayre. Fue nombrada asesora deportiva del sindicato, figurando oficialmente en el organigrama presentado a la prensa. Recomendó a otros cargos claves del área deportiva, como Paul Cayard. Sirvió de canal de comunicación entre el rey y Urdangarin, tal y como atestiguan los documentos escritos. Y fue la encargada de gestionar las difíciles relaciones con el equipo competidor, el Desafío Español”. No hay pues dudas: estaba en el “ajo” con gestiones directas y ejecutivas.

Pero hay más sorpresas en la confesión: “Hemos visto que la propia reina Sofía tenía una cierta vinculación al proyecto, aunque en este caso fuese de orden menor. La reina había aceptado la presidencia de honor de la pinacoteca infantil que lleva su nombre, creada por Cristobal Gabarrón a través de su propia fundación. Y, justamente, es la Pinacoteca Infantil Reina Sofía la que iba a responsabilizarse de una parte central del programa cultural del proyecto Ayre. 

También sabemos, tanto por documentos como por declaraciones de algunos de los implicados en el caso Noos, que otros miembros de la casa real estaban perfectamente al tanto del proyecto de Urdangarin y le ayudaban cuando era necesario. En esta situación estaban el asesor del rey, Carlos García Revenga, y su abogado, José Manuel Romero”, indica quien mejor conocía el fraude.

Agustín Zulueta: llamó a Cristina “con todo misterio y discreción”

“Pero no acaba aquí la involucración de la casa real. La infanta Elena también tenía su papel en el proyecto. Y no era mínimo. La infanta Elena aparece en el organigrama presentado a los medios como asesora en el área cultural. Su actividad iba a estar bajo la coordinación de Cris Gabarrón y, si se hubiese cerrado la Copa América, habría tenido relación con la ejecución de las actividades previstas a cargo de la Pinacoteca Reina Sofía”. 

Y aún más, Felipe VI ya hacía sus “pinitos” en las corrupciones de su cuñado y de su padre: “El propio príncipe Felipe se sumó al proyecto. No hay más que consultar la última versión del dossier del proyecto Ayre que Pedró Perelló y Jorge Forteza repartieron con generosidad entre posibles patrocinadores y periodistas deportivos. En éste se incluye un organigrama en el cual ya se desvela quien ocupa la cúspide de la organización del proyecto: “Presidencia de Honor: S.A.R. D. Felipe de Borbón y Grecia“. No se discute que posiblemente nadie esperaba del príncipe más que un apoyo indirecto del proyecto. Pero dados los lazos entre el equipo y la familia real no es creíble que esa información se presentase a la prensa sin haber recibido el visto bueno del príncipe y de la casa real”.

Diego Torres

Y el acusado desvela: “Es más, hay un dato que no nos debe pasar desapercibido. El malestar del otro sindicato español, el Desafío, estaba provocado precisamente porque el apoyo de la familia real en bloque al proyecto Ayre era de dominio público. Si Agustín Zulueta hubiera percibido que Urdangarin estaba sólo en el proyecto, jamás se hubiera atrevido a llamar a la infanta Cristina y, con todo misterio y discreción, proponerle una reunión en Barcelona para transmitirle en privado esa preocupación. 

Juan Carlos y José Manuel Romero, conde de Fontao.

Lo que periodistas, patrocinadores y navegantes le explicaban a los responsables del Desafío era que existía un abrumador apoyo de la familia real al completo al sindicato Ayre. Y esa percepción pública, a la luz de la documentación que ha ido apareciendo, estaba plenamente justificada. 

En retrospectiva no queda más remedio que reconocer que toda la familia real conocía y apoyaba a Iñaki Urdangarin en sus proyectos. No sólo el rey y la infanta Cristina realizaron funciones en el sindicato Ayre. También la infanta Elena y el propio príncipe Felipe tenían relevantes cargos de representación y asesoramiento en la última versión del organigrama. Hasta la reina se hubiera llegado a involucrar indirectamente en el proyecto. La realidad está muy alejada de la interesada versión que ha intentado trasmitir la casa real, según la cual Urdangarin actuaba sin el conocimiento del rey y aprovechándose de su condición de miembro de la familia real”, concluye.














 






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