LA ZONA PÚBLICA : La Paca (Emperatriz de Son Banya)

La emperatriz de Son Banya. Robusta y de falsa apariencia humilde, Francisca Cortés Picazo, La Paca, es la cabecilla del clan gitano más importante del poblado de chabolas de Palma. Su imperio labrado a base de droga le ha convertido posiblemente en una de las narcotraficantes más importantes e influyentes de toda España.


Su séquito es amplio y disperso. Con trato a favor por parte de funcionarios, periodistas, policías, jueces y abogados, que han conseguido que, pese a sus numerosos juicios y causas pendientes, tanto ella como los miembros de su familia sigan libres hasta hoy.

El año 2001 fue histórico. Las investigaciones del Cuerpo Nacional de Policía lograron sacar a la luz un patrimonio de 18 millones de euros que este clan gitano había blanqueado. Hasta ese momento, nunca se había incautado tanto dinero a un narcotraficante.

La Paca se mostró al mundo. Francisca Cortés Picazo tenía en aquellos días un patrimonio compuesto por 29 inmuebles. Su valor rondaba los siete millones de euros. También se le intervinieron medio centenar de coches de lujo y 750.000 euros en distintas cuentas corrientes. Incluso animales: tenía caballos de carreras de la denominada Peña Holy. Once en total.


Pero sus tentáculos van más allá de las drogas. Extorsiones policiales, secuestros, palizas, intentos de homicidio... su expediente es interminable.

El caso más mediático fue la extorsión perpetrada por el Jefe de Atracos, José Gómez Navarro a La Paca, quien, pese a su amistad con el policía, no dudó en tirar de la manta cuando éste se tomó confianzas excesivas y le reclamó una 'propina' de 60.000 euros a cambio de hacer la vista gorda y dar carpetazo a una serie de causas que el clan tenía pendiente. Pidió demasiado. 

La narcotraficante arrancó a Pepote Navarro una confesión durante uno de sus encuentros. Su hija, La Guapi, lo registró todo en una grabadora escondida entre los pechos.

La cinta quedó guardada en un cajón un tiempo hasta que la compañera sentimental de Navarro, la abogada María de los Ángeles López Calderón, quiso apretar las tuercas a 'la matriarca' y ésta decidió llevar la cinta ante el juez. Pepote acabó en la cárcel y su novia bajo arresto domiciliario.


En Son Banya la ley es salvaje. En 2006, el clan de La Paca secuestró y apalizó a dos yonquis del poblado por robar presuntamente 2,4 millones de euros. Tras el robo, los narcos, bajo órdenes de La Paca, secuestraron a los ladrones, los introdujeron en un coche a punta de pistola y les propinaron brutales palizas para finalmente recuperar 700.000 euros en efectivo. Del resto del dinero nunca se supo. Judicialmente, el caso resultó escandaloso por lo ridículo de la pena: 30.000 euros de fianza para La Paca y penas de cárcel para secuestradores y rehenes.

Francisco Fernández Cortés, El Ico. manu mielniezuk

También los hijos de la histórica narcotraficante son propensos a meterse en líos. Francisco Fernández Cortés, El Ico, más conocido como el hijo de La Paca ingresó una temporada en la cárcel por intento de homicidio por disparar contra un empleado del club de alterne palmesano El Globo Rojo, con quien había mantenido una disputa por el precio de las consumiciones.

Antonio Palazón junto a Francisca Cortés Picazo, 'La Paca'. 05-10-2004. Michel's

No era la primera vez que Francisco Fernández protagonizaba un truculento tiroteo. Cuando contaba con apenas 17 años ya incrustó un balazo en la pierna del portero de una discoteca de s'Arenal por negarle la entrada. Al cumplir los 18, en Sóller, también fue detenido por disparar contra un coche.



En esta última reyerta, la cámara del prostíbulo captó con precisión las imágenes del momento en que el joven gitano encañonaba con una pistola Glock parabellum de nueve milímetros a uno de los encargados en el hall del local.

La negativa de El Ico a pagar el precio de las consumiciones fue el detonante del altercado. El hijo de La Paca apuntaba al empleado mientras le conminaba a humillarse para salvar su vida: "Humíllate y di que eres un comepollones...".

El empleado optó por salir corriendo y refugiarse en el interior del local mientras el ahora detenido abría fuego. La bala no alcanzó su destino pero atravesó una de las puertas metálicas abatibles del club y fue a alojarse en el interior de la contigua.








Fuente original El Mundo

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