ESPAÑA ME MATA : Las Ambulancias de Treviño


El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, consideraba que la muerte de una niña en el condado de Treviño en marzo de 2014, sobre la que se abría una investigación respecto a la atención sanitaria prestada, "era una muestra de que no tiene sentido" que ese territorio no pertenezca al País Vasco.


Esteban se refería de esta forma a la muerte en el hospital Txagorritxu de Vitoria de una niña de La Puebla de Arganzón, en el condado de Treviño (Burgos), tras negarle a la madre el 112 una ambulancia con el argumento de que debía llamar a los servicios de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro.

"Este hecho es una muestra de que no tiene sentido que haya un enclave a quince kilómetros de donde verdaderamente están prestando estos servicios. Hay situaciones administrativas anacrónicas. No tiene sentido -declaraba- que este enclave de Treviño siga perteneciendo a Burgos".

En la misma línea, el también diputado del PNV Emilio Olabarría se mostraba convencido de que, "si Treviño hubiera estado integrado en Álava y formalmente integrado en los servicios de Salud de Euskadi, que son los que tienen los ratio de calidad más alta del Estado español, probablemente no estaríamos hablando de una desgracia de esas características".


El Departamento de Salud del Gobierno Vasco iniciaba una investigación para aclarar la atención sanitaria dispensada a la niña. Además, la Fiscalía del País Vasco abría diligencias para investigar los acontecimientos.

Anne Ganuza sufrió un shock séptico por estreptococos derivado de una varicela.  La Puebla de Arganzón, de 500 habitantes está a 20 kilómetros de la capital vasca.

Según contaba a El Mundo, la abuela de la niña, la familia sugirió pagar la Ambulancia. Pero el 112 insistió en que la ambulancia tenía que llegar desde la provincia de Burgos, en concreto desde Miranda de Ebro. La Sanidad vasca se exponía a una demanda por negligencia, ya que la familia manifestó su deseo de emprender acciones legales.

Anne Ganuza enfermó días antes. Su madre la llevó al centro de salud del pueblo, donde le recomendaron reposo. Sin embargo, su estado de salud empeoró ostensiblemente. No tenía apetito, apenas podía caminar y padecía fiebres altas. El domingo por la tarde decidieron llevarla a Urgencias en Vitoria, donde se encuentra el «hospital de referencia» para los vecinos de los dos municipios de Treviño. 


La familia se quejaba amargamente de que, a primera hora de la noche, los médicos del Universitario le dieran el alta cuando, a la vista de lo ocurrido, su estado de salud era muy grave. Fuentes médicas indicaban que no se la ingresó porque no tenía fiebre en ese momento. Sus granos ya estaban en fase de costra y no tenía síntomas de la infección por estreptocos.

Apenas unas horas después, a las seis de la mañana, la madre de Anne Ganuza ya estaba llamando al 112. La pequeña sufría convulsiones y lo que en un inicio era una simple varicela propia de los críos de su edad se había complicado. 


El consejero vasco Jon Darpón, garantizaba que no se pidió a la familia que llamara a una ambulancia de Castilla y León. Más:



Sufrió un shock séptico provocado por un estreptococo, un cuadro clínico con alta mortalidad. Desde Emergencias del País Vasco -Treviño comparte el prefijo telefónico con Álava y sus llamadas al 112 entran en Vitoria- le informaron de que no era posible el envío de una ambulancia medicalizada, como demandaban. 

El personal del 112 se ofreció a indicar a la madre qué pasos tenía que seguir para atender a su pequeña, pero insistió en que el vehículo lo tenía que enviar la Sanidad de Castilla y León, autonomía a la que pertenecían.




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