ESPAÑA ME MATA : Vomitando Gasas II

El matrimonio formado por José Manuel Sosa Folch y Vanesa Gómez Gómez, presentaba una hoja de reclamaciones en el hospital Infanta Elena de Huelva alegando una presunta negligencia médica por parte de la médica que intervino a su hija de 8 años de una extracción de las amígdalas


La pequeña estuvo varios días ingresada y tras ser dada de alta, los primeros días del postoperatorio fueron muy malos ya que, según cuenta la madre, "la niña no comía nada, no bebía, no podía respirar por la nariz y estaba todo el día con la boca abierta, babeando, con un olor cada día más desagradable". 

Con estos síntomas, no dudó días después en llevarla a urgencias del centro médico de Isla Cristina, donde fue atendida correctamente tanto por el médico de guardia como por las ATS, y al día siguiente, por su pediatra, quien le recomendó a la madre que la llevara al hospital porque el olor que desprendía por la boca no era normal y podía ser síntoma de alguna infección y foco de pús

Al día siguiente los padres acudieron al Infanta Elena, y un otorrino le dijo que todo era normal y que si la niña no comía "yo tenía que imponerme como madre, que él tenía cuatro hijos y me hablaba como padre, no como médico", cuenta Vanesa. 

Vuelta a Isla Cristina y, empeorando la niña en su estado, justamente a los 10 días de ser operada, arrojó por la boca un trozo blanco que la madre creyó que era carne, pero se llevó la sorpresa al enjuagarlo de que era una bola de gasa que se le había ido, según le comentaron en urgencias de Isla Cristina, "detrás de las fosas nasales, pudiéndole haber provocado asfixia y, por lo tanto, trágicas consecuencias", así le dijo la médico que la atendió, remitiéndola urgentemente a Huelva, animándola a denunciar. 

El otorrino que la había visto días antes, al contarle ella lo sucedido enseñándole la gasa que llevaba en un bote, señaló que "somos médicos, pero somos humanos, estos errores han pasado, pasan y seguirán pasando, además la gasa es biodegradable y no es tan grave". 

Reclamación y bote con la gasa.

Ante la indignación de los padres, cursaron ya la hoja de reclamaciones esa misma mañana, del mismo modo que una cita con el director del hospital para que se le abriera un expediente a la médico que operó a su hija. 

Según indicaron a Huelva Información, desde el hospital, el Servicio de Atención al Ciudadano recepcionó una reclamación administrativa de una señora asegurando que su hija había expulsado una gasa unos días después de ser intervenida de amigdalas. "Si bien no podemos confirmar que se haya producido esa expulsión, sí es cierto que se utilizan gasas durante la intervención para taponar las pequeñas hemorragias. 

En cualquier caso -explicaron- y si así hubiera ocurrido, al tratarse de una cavidad abierta, en la que el propio organismo expulsa de forma natural el cuerpo extraño, no hubiera supuesto riesgo para la salud del niño, al igual que ocurre en el caso de un taponamiento nasal por una pequeña hemorragia. 

Una situación que no debe confundirse, en ningún caso, con los riesgos derivados de una intervención en una cavidad cerrada como el abdomen, el tórax, etc... En este caso la niña ha sido revisada de forma posterior y se encuentra perfectamente", aseguraron.

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