LA ZONA PÚBLICA : Las Rocas de Roca


A Francisco Bueno se le atragantó la compra de viandas navideñas. Lo acompañaba su madre en el supermercado el 18 de diciembre de 2012, cuando recibía la llamada que le dejó la mueca congelada pensando que alguien había decidido adelantar el día de los Santos Inocentes



"Cierran la fábrica", escuchó. Su madre reaccionó antes que él tras escuchar la noticia y acto seguido dejó el carro y decidió no llevarse la compra a casa. "Ya nos apañaremos", consoló a su hijo, trabajador de la planta de Roca en Alcalá de Guadaíra, Sevilla que, a sus 48 años, cumpliría sus 'bodas de plata' en su puesto de trabajo en junio. Un aniversario que ahora dudaba si podría celebrar.

La dirección de la empresa anunció aquel día el cierre de sus plantas en Alcalá de Guadaíra y Alcalá de Henares, en Madrid, lo que supondría el despido de 486 trabajadores, 228 de ellos de la factoría sevillana. 



Desde el último día de 2012, éstos permanecían encerrados en la Catedral de Sevilla para presionar a la dirección de la compañía con la intención de que diera marcha atrás en su decisión, argumentada en la pésima situación que, según la familia de origen catalán Roca, atravesaba el sector de la fabricación de sanitarios.

"Esa es la versión oficial", comentaba Francisco Bueno, padre de dos hijos en edad universitaria. "Lo que pretenden es deslocalizar la producción para llevársela fuera de España. Si no, ¿cómo se explica que pretendan cerrar la planta de Alcalá y, al mismo tiempo, abran otra, y van nueve, en Brasil?"

Un argumento que refrendaba la información que ofrecía la empresa y que hablaba de 76 plantas de producción repartidas por cuatro continentes, once de ellas sólo en China.




"Hay que estudiar otras soluciones antes de llegar al cierre", explicaba Juan Miguel Cuevas, presidente del comité de empresa de Alcalá de Guadaíra, quien encabezaría la delegación de una reunión en Madrid con la dirección de la empresa sobre el futuro de la fábrica sevillana. 

"Conocemos de primera mano la situación del sector, y estamos dispuestos a hacer un sacrificio en forma de paros temporales, por ejemplo", apostillaba Francisco León, con 25 años de experiencia en la fabricación de porcelana sanitaria.



Los trabajadores acuden a la cita esperanzados en los datos que, según su versión, avalan que la planta alcalareña es una de las más rentables del grupo. 

"Aquí hacemos cisternas para inodoros, sin las cuales estos no funcionan. Es mentira que ya no seamos productivos. Se trata de una deslocalización pura y dura que falta al compromiso de los dueños, tras el cierre de la planta de Bellavista, en 2010, de mantener el empleo en Sevilla. Están faltando a su palabra".



En la Plaza Virgen de los Reyes, atestada a media mañana de un día de Navidad de ajetreado público que apura compras de Reyes y turistas despistados que contemplan la escena con curiosidad, el eco de las voces broncas, masculinas y enrabietadas de los trabajadores de Roca retumba en las calles adyacentes. 



Puños cerrados y gritos desesperados por sus puestos de trabajo. "¡Guerra, guerra, guerra, Roca no se cierra!". El representante de CCOO Francisco Sierra improvisaba una arenga. "¡Compañeros! Un cartel ahí, en la fachada de la Catedral, proclama que este es el año de la fe. Nuestra fe está en nuestro trabajo y esta victoria es nuestra".

Mientras, en el interior del templo, pancartas en inglés tratan de llamar la atención del turismo. "The family Roca removes the andalusian workers"

En otra los trabajadores de Roca han escrito su particular oración. "Padre nuestro que estás en la Roca, no nos quites el pan de nuestros hijos de la boca ¡amén!". "El trato que nos ha dado el Arzobispado ha sido muy bueno, han sido muy comprensivos con nuestro problema y nos han prestado toda su colaboración", explicó Sierra.



La 'conexión' religiosa es, curiosamente, otra de las esperanzas de los trabajadores. Conocedores de que los Roca son "números operarios" -en palabras de sus representantes- del Opus Dei, los empleados de la empresa familiar esperan "que la Iglesia sea capaz de convencerlos de que no pueden hacerle esto a trabajadores que se han dejado la piel por la compañía durante toda su vida". "No sería de buenos cristianos", concluyen.

Cuando piensa en las fechas elegidas por la empresa para hacer público el cierre, Francisco León es incapaz de evitar que se le quiebre en la voz. "Lo han hecho con alevosía, nos han dejado indefensos porque en estas fechas es muy difícil avanzar en nada, no hemos tenido tiempo real para analizar la documentación que nos ha entregado la empresa con nuestros asesores jurídicos o para realizar un contrainforme. ¿Qué cuerpo tenemos nosotros para celebrar las fiestas?".

El frío también hace mella en el ánimo de los trabajadores, que se han organizado en turnos de cincuenta personas para relevarse en el encierro. 



Familiares y amigos les sirven de apoyo y les llevan víveres y ropa de abrigo. "La catedral no es un gran sitio donde pasar la Navidad", asegura uno de ellos. Curiosa paradoja. "La familia está hecha polvo y a mí se me rompe el alma de ver a mis hijos acompañando a su padre aquí en fechas como estas".

Los turistas merodean alrededor del 'corralito' en el que los trabajadores de Roca se han instalado, en el lateral oeste del templo mayor. 

Alguno pregunta "¿de qué va esto?", y se interesa por los motivos por los que Roca se está llevando la producción al extranjero, en algunos casos a sus propios países. 




Domingo Jaumandreu fue nombrado nuevo consejero de Roca Corporación Empresarial. Esta era la primera ocasión en que se producía la cesión de un sillón del consejo de administración de la multinacional a un miembro ajeno a la familia Roca, fundadora y propietaria del 100% de la fabricante catalana. Jaumandreu, ingeniero aeronáutico y consultor, cuenta con una dilatada carrera profesional. En concreto, entre 2003 y 2009 fue presidente de Sony España, entonces filial de la multinacional japonesa, que a principios de 2011 había sido absorbida por Sony Europe. Hasta este puesto llegó el nuevo consejero de Roca tras ingresar en la compañía electrónica en 1982 y ocupar los puestos de director comercial, director general y consejero delegado. El ejecutivo fue responsable de la filial durante una época de gran expansión comercial en España.


De izquierda a derecha: Thierry Lombard, Arvid Singh Mewar, Maharadja de Udaipur, Carlos de Gomar, John Wells y Javier Roca

El horizonte no pinta bonito para los trabajadores, con una media de edad de entre 45 y 50 años, varios hijos en edad escolar a su cargo y una hipoteca a cuestas. Francisco León reflexiona y su voz llega hasta las alturas de las naves catedralicias. "Llevo toda mi vida haciendo esto, no he ejercido otro oficio en mi vida, tengo casi 50 años y ahí fuera no hay trabajo para nadie, ¿a dónde voy yo con ese panorama?".

Nacho González | Sevilla
El Mundo 02/01/2013







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