MEMORIAS DE UN PUEBLO : La Leyenda de la Cruz de La "Verea"

Para ilustrar la historia de este enclave situado a pocos kilómetros de Villalba del Alcor, donde se levanta en forma de Monolito, he elegido la descripción que de ella hace Martín Beltrán en, La Leyenda de la Cruz de la "Verea".

Se encuentra justo en una Vereda, de ahí su nombre, accediendo al pueblo desde la localidad de Berrocal por el mismo camino que conduce a la Sierra.

Tal como la escuché yo os lo cuento. En una noche de un frío invierno de los de antes y a la luz de una buena Candela, siendo yo muy niño, escuche este cuento de boca de un Serrano viejo, el abuelo de Juanito Mendoza “el de la Jeromita”.

Decía así: 

"Era una vez un serrano que tenía por costumbre una vez concluida la matanza, bajar hasta Villalba a venderla. Ese año en cuestión, había sido muy seco y había poca cosa con la que alimentarse. Los lobos andaban en manadas rabiosos y hambrientos; tanto, que muchas noches sus aullidos se escuchaban hasta en Villalba.

El Serrano en cuestión, para no perder el hilo de la historia y, pese que su señora le advirtió de los peligros que llevaba el bajar hasta Villalba ese invierno, se aventuró a bajar.

Por circunstancias que solo él conoce, o porque el Diablo juega con cartas marcadas, vaya Vd. a saber, se le hizo de noche cerrada.

Camino por el que supuestamente, transitó el Serrano que dirigiéndose al Pueblo, fue víctima de los Lobos.

Para ahuyentar a posibles depredadores, iba el Serrano cantando y dando grandes voces (aquí y para adornar la leyenda el "contador" soltaba una buena retahíla de ellas que a los chavales nos dejaba....). 

A esto, le salió al paso una manada de lobos hambrientos y ni las voces, ni los cantos, le sirvieron de ayuda ante el olor de los Chorizos, Morcillas, Tocinos y Jamones que traía el Serrano en los Serones de la Burrilla

El Serrano, hombre de recurso donde los hubiese, comenzó por tirarles los Chorizos y , ¡no vean lo que "Chalaban" los lobos con el aperitivo!…. Os podéis imaginar la escena; un Burrito "enseronao" y una fila de, al menos 20 lobos hambrientos…

Luego, le echó los Tocinos, y la misma faena. Los lobos dieron buena cuenta de ellos. Luego, las Paletillas...y la misma faena. 

Los lobos dieron buena cuenta de ellas. Al final y casi llegando a Villalba, el Serrano cogió los Jamones y la misma faena. Los lobos dieron buena cuenta de ellos.

Vista a lo lejos, de la Sierra.

En fin. Y para acabar la historia, pues me empiezan a coger ganas de comer con tanta Pitanza, los lobos dieron buena cuenta del Burro y del Serrano.

Esto pasaba cuando casi llegaba, pues estaba ya viendo las luces de Villalba a lo lejos.

A la mañana siguiente, un labrador que iba a picar los Ajos a una Huerta cercana, se encontró un reguero de sangre y un par de botas, de esas que tienen las suelas llenas de Tachuelas. Dentro de ellas, lo único que no se pudieron comer los lobos; los pies del Serrano.

Bueno, en el pueblo como supondréis, se lió la de San Quintin. Y, para que la gente no olvidara aquella historia y, como para ahuyentar a los lobos, al diablo o vaya vd. a saber quien, erigieron una Cruz. Y como estaba al lado de la Verea que venia de la Sierra, se le dio en llamar, la cruz de la "Verea".


Espero que os haya gustado. Y, seguro que si encontráis a otro que la haya oído, te la contará de otra manera, pero en esencia será la misma.



1 comentario:

  1. Una historia preciosa y que siento muy cercana. Gracias a Martín por escribirla y a este Blog por compartirla... El haberla completado con las fotografías es una idea genial. Es muy importante que estas crónicas no se pierdan. Un saludo a los dos.

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