MEMORIAS DE UN PUEBLO : El milagroso "ungüento" del Sr Espadero

El 15 de octubre de 1925, en el Periódico español LA UNIÓN, aparecía una curiosa y controvertida noticia fechada en Villalba del Alcor, firmada por Pepe Galán.
La noticia versaba en torno a un milagroso remedio que supuestamente curaría el Cáncer. Es por eso, por lo que el periodico acude a la localidad a cubrir la noticia. 


La exclusiva, la ha dado un reportero Gráfico conocido como Sr. Dubois. A través de este, el Noticiero se traslada hasta la casa de la persona que aplica el producto milagroso, y a la que se le atribuyen las curaciones, para conocer su secreto. Se trataba de D. José Espadero Reina, al que se le atribuye el haber descubierto el remedio.

Amablemente, el Sr. Espadero accede a aportar todos los datos que le son requeridos por el periodista de LA UNIÓN.

Según narra el Sr. Espadero, afirma que todo es cierto. Y procede a narrar los hechos de la siguiente manera: 

“Hace ya bastantes años, conocí un producto que se utilizaba en la curación de ciertas enfermedades de los animales, y desde entonces he venido pensando en la aplicación que pudiera hacerse para la curación del cáncer en las personas".

"Como esta idea germinaba en mi imaginación, hice varias pruebas neutralizando el efecto de dicho producto al objeto de hacerlo más suave y de acción menos intensa. Hace dos años, en ocasión que hablaba de este invento, se me presentó voluntariamente un amigo que padecía erosión cancerosa, y fue la primera vez que lo llevé a la práctica con una persona con excelentes resultados". 

"No todos los casos cancerosos pueden tratarse por este procedimiento. Indudablemente la eficacia es en aquellos del exterior, así como en verrugas y carnes fungosas, pero interiormente entiendo que mi producto no daría el resultado apetecido". 

"En efecto, las noticias del éxito han sido muy propaladas, pero hasta ahora lo hecho ha sido como vía de experimentación y en personas que lo interesaban, siendo mi intervención, como es natural, sin interés de ningún género y por verdadero amor a la Humanidad".

"No tengo inconveniente de dar nombres de los curados: De La Palma, D. Benito Rodríguez y Dª Concepción Pérez; De Huelva, D. Manuel Díaz, dueño de la Fonda La Española. Y de esta, Dª Francisca Daza, Dª Francisca García, D. Rufino Sánchez Vicente, D. Juan López Ruíz y D. Diego Sálas Pérez. Si les facilito estos nombres, es en la seguridad de que los interesados están dispuestos a dar testimonio de cuanto dejo expuesto".

A nuevas preguntas, contesta el Sr. Espadero: 

"Mis deseos son legalizar este producto por mí descubierto, y ejercer el derecho de invención que, entiendo, es absolutamente libre, por lo que la cuestión en este aspecto, está en manos de Técnicos a fin de que, tras detenidos estudios científicos se me conceda la correspondiente Patente".

"La aplicación del producto es completamente inofensiva, y su acción tan eficaz que, en unos días queda el cáncer tan curado cual si no hubiera existido".

Nosotros oímos de labios de algunos curados las excelencias de este portentoso invento. 

El redactor Gráfico de LA UNIÓN, Sr. Dubois, solicita del Sr. Espadero y de algunos curados, hacerles una fotografía, a lo que accedieron gustosos y que reproducimos.

Altamente agradecidos de la amabilidad del Sr. Espadero, al que felicitamos por su éxito, nos despedimos, deseándole que pronto su producto pueda ostentar el marchamo de la Ciencia, reportando a la Humanidad los beneficios de tan maravilloso invento.

Finalmente, en el Artículo aparece el nombre de PEPE GALÁN, en mayúsculas y debajo la fecha de 15 de octubre de 1925.


En la fotografía puede verse al Sr. Espadero con Dª Francisca Daza Suarez, Dª Francisca García, y los señores D. Juan López Ruíz, D. Rufino Sánchez Vicente,  y D. Diego Sálas Pérez. (Foto Dubois)

Es de destacar que, en la noticia que reproduce este artículo, no se menciona en ningún momento el nombre del remedio. Según trascendió posteriormente de publicarse esta noticia, se supo que se trataba de una hierba, la Lechetrezna. 



Euphorbia peplus

Tras la muerte del Sr. Espadero, su familia siguió durante años untando el milagroso "ungüento" a cuantos se prestaban voluntarios para que le hicieran desaparecer las molestas verrugas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DEJA TU COMENTARIO