LA ZONA PÚBLICA : Cuando la muerte "ficha"


Es indiscutible que, durante décadas, la actividad preventiva de las empresas, Mutuas y Servicios de Prevención, se ha reducido a intentar evitar con más o menos fortuna los accidentes de trabajo, los daños inmediatos difíciles de ocultar.



Se olvida que la falta de prevención de los riesgos higiénicos, ergonómicos y psicosociales en el trabajo producen enfermedades profesionales y laborales, que causan mayor sufrimiento, perdida de días de trabajo y unos costes muy superiores a los accidentes de trabajo. 

Si consideramos exclusivamente el cáncer profesional (en el supuesto que se reconociera, como en otros países europeos, consecuencia de la exposición al amianto, sílice, cromo, níquel, disolventes, etc.), como señala la Agencia Europeade Seguridad y Salud, causa diez veces mas muertes, costes y sufrimientos que los accidentes de trabajo.

Al quedar oculto el origen de los daños, el enfermo pierde acceso a las prestaciones económicas que le corresponden, pero también sentido las inversiones preventivas en la empresa ante un peligro que se desconoce.



Osakidetza, al igual que toda la sanidad publica, acaba asumiendo unos gastos que deberían obligar a las Mutuas, mientras éstas muestran superávit por su "buena gestión".



Según OSALAN, las enfermedades profesionales le supusieron a Osakidetza un gasto en tratamientos de 106 millones de euros en 2008, que amplían el déficit de la sanidad pública vasca al mismo tiempo que se revaloriza la gestión privada de las Mutuas. Un negocio redondo.

Después de muchas criticas y protestas de CCOO, el gobierno aprobó el Real Decreto 1299/2006, que señala en su articulo 5:
"Cuando los facultativos del Sistema Nacional de Salud, con ocasión de sus actuaciones profesionales tuvieran conocimiento de la existencia de una enfermedad de las incluidas en el anexo 1 que podría ser calificada como profesional, o bien de las recogidas Anexo 2, y cuyo origen profesional se sospecha, lo comunicaran a los oportunos efectos, a través del organismo competente de cada Comunidad Autónoma. Igual comunicación deberán realizar los facultativos del Servicio de Prevención en su caso".

Cinco años más tarde, poco ha cambiado en esta materia, a pesar de que Euskadi es la segunda Comunidad con mayor número e incidencia de enfermedades profesionales registradas (3.023 el 2011, el 16,68% del conjunto del Estado, de las cuales 1.996 son sin baja, que representan el 21,68% del Estado).


Lamentablemente, estás cifras se reducirían drásticamente si la acción sindical de CCOO por visualizarlas se paralizase. Los sanitarios de Osakidetza, continúan olvidando preguntar al enfermo ¿dónde, cómo y con qué trabajas?

Como decía Bernardino Ramazini en el siglo XVII:
"pregunta al enfermo sobre la fuente de su sustento, porque puede encontrarse en él el origen de su enfermedad".

Pasamos un tercio de nuestra vida trabajando, lo que, sin duda, tiene alguna consecuencia en nuestra salud, sin que se pueda culpar en exclusiva a los hábitos de vida y el consumo.

Resulta escandaloso que Osakidetza haya comunicado solo 173 sospechas de enfermedad profesional durante el 2011, sin producir reacción alguna de sus gestores políticos.

Unos gestores que mientras observan y son testigos del robo de millones de euros de su presupuesto, cediendo cada vez más competencias a las Mutuas, al mismo tiempo que preparan nuevos recortes que afectan ante todo a los mas desfavorecidos.

Por ello, es urgente levantar un frente de resistencia contra el control por las Mutuas de las bajas por enfermedad común: mañana puede ser tarde para lamentaciones.

A los Servicios de Prevención parece no importarles que tras centenares de miles de reconocimientos médicos -¿se les puede llamar así seriamente?- solo se hayan comunicado 554 sospechas de enfermedad profesional, la mayoría de los casos de hipoacusias, y siempre como resultado de la presión sindical.
No cabe duda de que otros tantos casos habrán sido desviados a Osakidetza, favoreciendo así la ocultación de las causas de la enfermedad.

Esta práctica es consecuencia de los ridículos precios que cobran algunos Servicios de Prevención subcontratados para realizar una "revisión médica", sin tiempo, ni interés para comunicar los daños detectados.

Para colmo, las Mutuas están desarrollando todo tipo de argucias para impedir que afloren las enfermedades profesionales con argumentos como:

"el derecho a indemnización por tu pérdida auditiva ha caducado, ya la sufrías hace 5 años".
O como en el caso de los enfermos con cáncer de pleura, obligados a una tortura sin fin de demandas y recursos judiciales contra las resoluciones favorables del INSS, que niegan que los barcos de pesca utilizados años atrás tuvieran amianto.

Esta práctica de ocultación ha agotado la paciencia sindical. CCOO-Euskadi denunciará con todas sus fuerzas las prácticas médicas y de los Servicios de Prevención correspondientes.

Que nadie nos acuse de hipotecar la viabilidad de dichas empresas por defender la salud de los trabajadores.
CCOO-Euskadi no ha cambiado su estrategia preventiva ni busca exclusivamente la reparación del daño. 

Desgraciadamente, está comprobado que ninguna empresa tiene interés en reducir el ruido o sustituir las sustancias cancerígenas que utiliza, mientras los daños y sus costes no sean evidentes. Mientras sea así, no hará falta la prevención.

JESÚS UZKUDUN ILLARRAMENDI, SECRETARIO DE SALUD LABORAL Y MEDIO AMBIENTE DE CC OO EUSKADI


Más:
28 de Abril, Día Internacional de la Salud Laboral

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