La zona Histórica: EL TESORO RESCATADO DE POTOSÍ



Un cargamento de monedas de oro y plata fue transportado desde el aeropuerto de Gibraltar al de Tampa, en Estados Unidos, consignado por la Odyssey Marine Explorations.


Un inmenso tesoro extraído de algún punto del Atlántico que la compañía de cazatesoros norteamericana no quiso precisar.


Sin embargo sus barcos ‘Ocean Alert’ y ‘Odyssey Explorer’ estuvieron operando en el Estrecho de Gibraltar, en aguas territoriales y de influencia española.

Es la misma empresa que hace años trabajó, de acuerdo con el Gobierno español, en este espacio marítimo, pero fue expulsada en el año 2001, por operar fuera de las áreas convenidas e incumplir el requisito de llevar a bordo personal español de vigilancia. Pero los ‘cazatesoros’ sabían que en el fondo marino del Atlántico sur español yacían centenares de pecios con valiosos cargamentos, y buscaron las maneras para continuar con tan suculento negocio.


Por eso, más tarde Odyssey concierta con el Gobierno inglés un acuerdo para localizar el ‘Sussex’, fragata británica hundida en 1694. En el acuerdo entra España que autoriza a “prospectar, identificar sin remover arena y siempre con la presencia de arqueólogos de la Armada”. Y los ‘cazatesoros’ se pusieron manos a la obra sin tener en cuenta unas condiciones que, por otra parte, de hecho nadie les exigía.

HMS Sussex, velero inglés. 1 de marzo de 1694, 490 muertos.

Porque se “removió arena”; es decir, se extrajeron piezas y se transportaron a Gibraltar que, además de base naval es el paraíso fiscal más importante de Europa. Y de ese paraíso el tesoro ‘voló’ a la nación de los ‘cazatesoros’, Estados Unidos.

Eran catorce toneladas de monedas de oro y plata... pero si el ‘Sussex’ naufragó en el siglo XVII, año 1694, ¿cómo es que transportaba monedas del siglo siguiente? Entre las piezas mostradas en Estados Unidos estába el Real de a 8 de Carlos III, y Carlos III reinó en España entre 1759 y 1788.

Nos encontramos ante un expolio de gran magnitud. España autorizó al ‘zorro’ inspeccionar el ‘gallinero’ y el final era de suponer.

Real de a 8 de Carlos III


El Ministerio de Cultura pidió que se abriera una investigación sobre el movimiento de los buques de la empresa, ‘Odyssey Explorer’ y ‘Ocean Alert’ en las tres semanas anteriores a los hechos; y se haría,  dijo la ministra Carmen Calvo, a través del Servicio Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) instalado en el Estrecho de Gibraltar para vigilar la inmigración ilegal, agregando que en esta zona reposan “casi 400 buques hundidos, probablemente el mayor patrimonio subacuático del mundo”...
...Este expolio reciente se ha hecho ante nuestros ojos.

Oficiales del transporte de la Armada ‘Galicia’ explicaron: “nosotros vemos los barcos cómo están haciendo éste tipo de extracciones y se informa al Estado, dentro de la cadena de mando de forma lógica y natural; pero ya son otros los organismos que tienen la competencia y se encargan de vigilar”.


¿Qué organismos han vigilado?. Y lo más preocupante es que los ‘cazatesoros’ seguirán buscando oro y plata o piezas diversas para vender al mejor postor, porque ese es el objeto social de sus empresas. Por eso urge una política eficaz tendente a localizar y custodiar nuestro inmenso patrimonio histórico que es una de las competencias exclusivas del Estado; por pura racionalidad y por ser ‘riqueza colectiva’ de todos los españoles...





La devolución

Más de 21 toneladas de monedas de oro y plata, con algunos objetos, que expolió la empresa Odyssey en aguas del sur de la península Ibérica fueron devueltas a España por orden judicial.






El transporte se realizó en dos aviones Hércules del Ministerio de la Defensa que aterrizaron en la base aérea de Torrejón de Ardoz, Madrid, después 20 horas de vuelo desde Florida.

Casi 600.000 monedas de oro y plata, con un valor estimado que podría superar los 400 millones de euros.

Posteriormente, entre medidas de seguridad excepcionales, el valioso cargamento fue trasladado provisionalmente a las dependencias de la Secretaría de Estado de Cultura, donde se comprobó que la carga coincidía con el registro de la orden judicial para realizar las necesarias labores de conservación.




En cuanto a la ubicación final de este el mayor tesoro submarino jamás encontrado en la historia, sigue siendo un misterio. Muchos museos lo han reclamado para exposiciones permanentes o itinerantes pero su ubicación es todavía un secreto de Estado.


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