La zona Histórica: USERA 1937



LOS HECHOS DEL TÚNEL " DE LA MUERTE" DE USERA.


Dentro de lo que fue la tremenda guerra civil española, hay que resaltar un hecho de la máxima agresividad y violencia cometido a finales del mes de octubre y noviembre de 1937. 

Lo que pasó en el llamado ‘Túnel de la Muerte’, situado en el barrio de Usera a las afuera de Madrid y en plena línea de fuego, marcó por así decirlo, el fin de los fusilamientos en masa dentro de la retaguardia madrileña.

Barricada en una panificadora de Usera, foto de Kati Horna, 1937

Durante aquellos meses ya actuaba de forma clandestina la 36 Brigada Mixta, de significación marxista en el sector de Usera. 

Los mandos de esta unidad en colaboración con varios oficiales y milicianos pertenecientes a diferentes organismos comunistas de la capital, urdieron en plan conjunto de apoyo y de ayuda logística a cuantas personas deseaban ser evacuadas a la zona nacional. 


Dicho plan  consistía en ir captando de forma progresiva y engañosa a personas que aún vivían en el Madrid republicano deseosas de abandonarlo ante tanto peligro y penuria soportada desde el inicio de la guerra, eligiendo preferentemente personas de familias acomodadas y que pudieran pagar grandes sumas de dinero por los servicios prestados, pero con el fin, de robarles cuanto dinero y objetos de valor pudiesen llevar consigo en el momento de la evasión.  


Barricada en una panificadora de Usera, foto de Kati Horna, 1937

Dichos mandos militares fingiendo pertenecer a la causa nacional y por medio de varias artimañas engañosas, lograron llevar en automóvil con la ayuda de sus enlaces, varias expediciones de personas engañadas, muchas de ellas extraídas previamente de algunas Embajadas y Legaciones extranjeras donde ya se encontraban refugiadas.  

Conforme iban llegando las victimas a una pequeña casa, que daba entrada a una bodega con largas galerías y que a su vez, servía al ‘Jefe de información de la Brigada’ como oficina de recaudación y evacuación, se les introducía a su interior con él animo de interrogarles de inmediato y posteriormente torturarlas en presencia de un comandante, de varios oficiales y algunos milicianos.
Milicianos entrando en un refugio en Usera

A continuación, las víctimas eran despojadas de todo el dinero y joyas que llevaban consigo, pasando a unas habitaciones o salas de espera en los sótanos de la referida casa hasta que fueran llegando todas las demás posibles víctimas, para finalmente pasar a la zona nacional. 


Ante tal situación que llegó a durar cuatro o cinco días, y convencidos de que habían sido engañados sin esperanza alguna de salir con vida, fueron esperando con entereza y resignación el momento de ser sacrificados, no en vano, entre todos ellos se encontraba un Canónigo y un Sacerdote, que sabiendo que de alguna manera compartían las mismas pruebas y humillaciones que Cristo sufrió por los hombres, fueron confortando a sus compañeros en espera del trágico momento con rezos y  finalmente con la absolución a cada uno de ellos. 

Uno de ellos llegó a escribir en el yeso de la pared con la hebilla del cinturón, los nombres de algunos de ellos y su confirmación de que los mataban en cualquier momento.



Todos los componentes de las ocho expediciones, fueron asesinados junto a las tapias de la casa y enterrados en unas fosas comunes preparadas a tal efecto en aquel mismo lugar. 

El dinero y las joyas recaudadas, fueron llevados a Madrid por unos agentes comunistas repartiéndoselo a continuación entre todos los componentes de dicha Brigada.
2 NEGATIVOS DE CRISTAL - GUERRA CIVIL ESPAÑOLA, TUNEL DE LA MUERTE EN EL BARRIO DE USERA 1939 (Fotografía Antigua - Gelatinobromuro)
NEGATIVOS DE CRISTAL - GUERRA CIVIL ESPAÑOLA, TUNEL DE LA MUERTE EN EL BARRIO DE USERA 1939

Según el dictamen emitido por las autoridades forenses el día 29 de octubre de 1939, el número de exhumados fue de 67 cadáveres en las fosas de Usera, comprobándose que todas las víctimas habían muerto con las manos atadas y mayoritariamente con señales de disparos por arma de fuego, aunque algunos murieron por asfixia o estrangulación. 

De todos los restos encontrados, solo 36 pudieron ser identificados por sus familiares e inhumados en una de las galerías que tenía la bodega.

A la entrada del sótano se conserva un trozo de la pared original protegido por un cristal, con la inscripción hecha a mano en el yeso por un caído, como humilde testimonio de aquellos momentos tan terribles de desesperación, siendo para todos los creyentes que visitan el lugar, una valiosa reliquia. 

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Hoy día sus restos reposan en una parte de la galería original acondicionada como Cripta en los sótanos del Convento-Colegio, regentado por las RELIGIOSAS TEATINAS DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, con sus nombres inscritos en lapidas de mármol rosa a ambos lados del recinto, y un pequeño altar presidido por un crucifijo colocado en el centro de la pequeña nave y delante de una pequeña rejilla que invita al recogimiento como símbolo de la fe cristiana por la cual murieron.

Este breve resumen de los asesinatos en el llamado “Túnel de la Muerte”, es uno más de los cometidos en una época de persecución y de odio, que se cebó entre españoles de diferentes creencias sociales y religiosas. 

Después del tiempo transcurrido y de olvidadas las viejas diferencias, la reconciliación y el perdón son ya un hecho pero no por ello debemos olvidar y dejar de recordar la memoria de estos sesenta y tres españoles. 
Trinchera junto a la Casa de las Palomas, Usera

En abril de 1964, una operación de las fuerzas de seguridad franquistas contra la estructura de lucha clandestina del PCE en Madrid, llevó a la detención, junto con otros dirigentes y militantes, de Justo López de la Fuente, oficial al mando de la 36ª BM en el momento de los asesinatos, que según Hugh Thomas, sería procesado por estos hechos. 

Este proceso fue escasamente difundido por los medios de comunicación de entonces, pero provocó numerosas protestas públicas en el extranjero e incluso la petición de testificación de algunos líderes como Dolores Ibarruri, resolviendo para López de la Fuente su condena a una pena de prisión en lugar de muerte, falleciendo encarcelado en 1969.


Durante la posguerra, el episodio fue investigado por las autoridades franquistas en el marco del extenso y controvertido proceso denominado de la "La Causa General" abierto en 1940, que instruyó un capítulo particular denominado de los "Crímenes del Túnel de la Muerte".

La noticia de los asesinatos en La Vanguardia en agosto del 39

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El 25 de agosto de 1939, La Vanguardia publica la siguiente noticia:

Milicianos en Usera


Los grandes crímenes de los rojos.

Aparecen los cadáveres de las victimas inmoladas en la expedición llamada del marqués de Fontaiba

Madrid, 24. —


El Juzgado militar que instruye la causa general dé Madrid estuvo en el barrio de Usera y ordenó hacer unas excavaciones. 

Con ellas se consiguió poner al descubierto una inmensa zanja, que estaba tapada con tierra removida y en la que han aparecido muchos cadáveres sin ataúd, medio desnudos, muchos de ellos con las memos atadas a la espalda.


Se trata de las víctimas de la llamada expedición del marqués de Fontalba

Los rojos emplearon ese ardid para asesinar a lo más relevante de la aristocracia y de las finanzas madrileñas. 

Aprovechando la existencia del túnel que hoy ha puesto al descubierto el Juzgado, por medio de un agente del S.I.M., hicieron creer que era un camino de paso a las trincheras nacionales. 

De este modo salieron de Madrid y fueron asesinados en el trágico túnel el marqués de Fontaiba y su hijo Pepe Hoces y Cubas, de 20 años; dos hijos del marqués de Urquijo, don Estanislao y don Santiago; el marqués de Peramátt; don Fernando Díaz de Mendoza, marqués de Fontanar, hijo del glorioso actor; el señor Navarrete, hermano del ex director del Banco Español de Crédito; los cinco hermanos Méndez y González Valdés; don José Duque de Estrada y Moreno, décimotercero marqués de Casa Estrada, hijo de la marquesa de Villaparies, de la aristocracia sevillana, joven e impetuoso propagandista de la Causa nacional, afiliado al grupo albifianisia.; el fiscal del Tribunal de Casación de Cataluña, señor González Prieto, y su hijo; el señor García Conde, hermano del actual embajador de España en Roma; el señor Covián y Frera, hermano del actual presidente de !a Sala de lo Civil de la Audiencia Territoríal de Madrid; don Daniel Bonilla Sanmartín; un canónigo madrileño, y tantas otras personalidades que cayeron víctimas del crimen más alevoso e indignante que se puede concebir.
Frente de Usera.


Casi todos los que huyeron lo hicieron con sus alhajas y cuanto pudieron poner a salvo, pues se les garantizaba o! paso de todo. Abandonaron tas Embajadas, donde estaban refugiados, en ambulancias de !a Cruz Roja, y ya no se supo más de ellos hasta ahora.

La instrucción de la Causa General

La Causa General se ocupó de los hechos en el capítulo X de su acta de acusación titulada Ejército Rojo, nombre con el que se denominaba al Ejército Popular Republicano, atribuyendo su responsabilidad a una de sus unidades:

(...)Los mandos de esta misma Unidad roja, de acuerdo con organismos comunistas de la capital, cometieron en el sector que guarnecía la 36 Brigada los asesinatos y expoliaciones conocidos por «Crímenes del Túnel de la Muerte», que se relatan por separado.

Más adelante, la instrucción, con su particular lenguaje según señala Rafael Torres, proporciona una relato de las circustancias y una versión de los hechos:

A fines del mes de octubre de 1937 los Mandos militares y el Comisariado Político de la 36 Brigada roja, que guarnecía el sector del barrio de Usera, en las afueras de la capital, puestos de acuerdo con la organización comunista madrileña, urdieron una maniobra consistente en atraer a dicho sector a cuantas personas, preferentemente adineradas, pudieron reunir, haciéndoles creer que iba a serles facilitada la evasión a la zona nacional; con el designio por parte de los comunistas de asesinar a dichas personas y apoderarse de cuanto dinero y objetos de valor llevasen consigo, a cuyo efecto se les instaba para que, aprovechando las condiciones de seguridad y comodidad que había de ofrecer su evasión, llevasen encima cuanto dinero y alhajas poseyesen.

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El anarquista Melchor Rodríguez detuvo la represión franquista en el Madrid republicano. Desde su cargo de delegado especial de Prisiones en el Madrid sitiado de la Guerra Civil se consagró a salvar vidas, lo que le valió el mote de El Ángel Rojo.

Dirigió estas actividades, de acuerdo con los mandos de la 36 Brigada, un comunista, titulado Comandante del Ejército rojo, apellidado Durán, y sirvió de agente provocador un Capitán del mismo Ejército, apellidado Cabrera, que, fingiéndose afecto a la causa nacional y recurriendo a varios engaños, atrajo al sector de Usera, en varias expediciones, a numerosas personas, la mayoría de las cuales habían sido extraídas de las Embajadas y Legaciones extranjeras, donde se hallaban refugiadas, temerosas de la anarquía imperante en Madrid. 

Todas estas personas son asesinadas y despojadas, quedando sepultados sus cadáveres en un lugar próximo a la línea de fuego, donde fueron hallados e identificados al ser liberada la capital de España por el Ejército nacional. 

Al llegar las expediciones, conducidas en automóvil por los agentes provocadores y sus enlaces, al sector de Usera y apearse de los coches las víctimas, eran conducidas a un chalet que servía de oficina al jefe de Información de la Brigada, que era el propio Cabrera, que personalmente había llevado la provocación, convenciendo en Madrid a las víctimas y preparando las expediciones.
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Ya dentro de dicho chalet, las víctimas eran interrogadas y maltratadas en presencia del Comandante del 142 Batallón, Juan Ruiz Llamas, y de varios oficiales y milicianos incondicionales del mando rojo; a continuación, los detenidos eran despojados de todo su dinero y alhajas, y asesinados junto a las tapias del edificio, siendo enterrados, amontonados, en unas fosas, preparadas al efecto en aquel mismo lugar. 

El dinero y objetos de valor eran recogidos y trasladados a Madrid por los agentes comunistas. Se tienen noticias de ocho expediciones realizadas en esta forma, cuyos componentes fueron todos asesinados.

En dictamen emitido en 28 de octubre de 1939 por los doctores Piga y Aznar, en representación de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad de Madrid, se consigna que de los 67 cadáveres exhumados después de la liberación de Madrid, en las fosas de Usera, la mayoría habían muerto a consecuencia de disparos de arma de fuego, si bien algunos de ellos presentaban síntomas de asfixia o de estrangulación, apareciendo uno de los cadáveres con el cuello rodeado con una cuerda en forma de lazo; casi todas las víctimas presentaban las manos fuertemente atadas. 

De estos cadáveres, 36 han podido ser identificados por los respectivos familiares. 


Han podido ser determinados por diversos medios los nombres de las siguientes víctimas de la provocación comunista relatada, cuyo asesinato, precedido de robo, realizó, durante los últimos días de octubre y mes de noviembre de 1937, la 36 Brigada Mixta del Ejército del Frente Popular:

D. Carlos de Garnica y Sandoval, D. José Garnica y Zapatero, D. Angel Méndez y González Valdés y sus cuatro hermanos, D. Ignacio, D. Félix, D. Jesús y D. José ; D. Rafael Lucio Villegas Escudero, D. Ambrosio Espinosa Rodríguez, D. Enrique Covián y Frera, D. José Ramón García Conde y Menéndez, D. José María Navarrete del Salar, D. Serafín Sánchez Pindado y D. Ismael Rodríguez Orduña (ambos sacerdotes), D. Manuel González Quevedo, D. Alfonso Dalmau Alecha, D. José Antonio Ateiza Areños, D. Pablo Vázquez Lázaro, D. Joaquín Gil Ruano, D.' Nicolasa Sánchez Pindado, D. Dionisio Celestino Martín Sánchez, D. Laureano Miró Barbany, D. Luis Miró Barbany, D. Joaquín Lopetedi Miró, D. Manuel de la Dehesa Fuentecilla, D. Alfonso Solance Beunza, D. Emilio Campos Burón, D. Domingo Delgado Sánchez, D. Eusebio Orgaz Berzocana, D. Manuel Toll Mesía, D. Estanislao Urquijo Landecho, D. Santiago Urquijo Landecho, don Fernando González Prieto y su hijo D. Fernando González Ledesma, D. Valero Ribera Ridaura, D. Francisco de Cubas y Erice (Marqués de Fontalba) y su nieto D. José de Hoces y Cubas, D. Isidoro Uceda Cano, D. Fernando Díaz de Mendoza y Serrano (Marqués de Fontanar), D. Luis Sangil Coronal (Marqués de Peramán), D. Antonio Sánchez Hermida, D. Ramón Ibarra Uriarte, D. Manuel Landecho y Ve-lasco, D. Antonio Robles Rodríguez, D. Antonio Arroque Ibarra, don Luis Vegas Pérez, D. José Duque de Estrada y Moreno, D. Antonio Bonilla San Martín, D. Santiago Prieto y Prieto, D. Fernando Rodríguez Orduña, D. José Rodríguez Orduña, D. Francisco Rubio Janini, D. Gerardo Aparicio Gordo, D. Jorge Manteola, D. Francisco Tejero del Barrio, D. Francisco Martín Gil, D. Manuel Navas Aguirre, D. Juan Antonio Sanz Pinilla, D.' Natividad Delgado Sánchez, D. Rodrigo Delgado Sánchez, D. José González Quevedo, D. Antonio Quiles Sanz y un señor apellidado Souceda.

Antes de su asesinato, las víctimas de cada expedición solían permanecer detenidas, durante cuatro o cinco días, en un sótano del referido chalet del barrio de Usera, siendo sometidas durante su secuestro a constantes interrogatorios, acompañados de martirios. 

Un reloj de oro perteneciente a una de las víctimas fue hallado por las Autoridades nacionales en poder de uno de los asesinos, llamado Gregorio Caballero.

Las víctimas

Entre los asesinados había varios aristócratas, como los hermanos Estanislao y Santiago Urquijo Landecho, hijos del tercer marqués de Urquijo, Estanislao de Urquijo Ussía, el marqués de Cubas Francisco de Cubas y Erice y su nieto José de Hoces y Cubas,

El marqués de Fontanar Fernando Díaz de Mendoza y Serrano o el marqués de Peramán Luis Sangil Coronel.

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La justicia franquista: el caso Justo López de la Fuente

Tras la Guerra Civil, López de la Fuente continuó la lucha contra el régimen franquista desde el exilio que circunstancialmente le llevó a la Unión Soviética donde durante la Segunda Guerra Mundial se distinguió como guerrillero, siendo condecorado cuatro veces.

A mediados de los años 1960, veterano militante, admirado entre sus compañeros por su pasado militar, es encargado del aparato de propaganda del PCE en Madrid tras el relevo de Antonio Montoya.

El lunes 26 de abril de 1964, tras haber sido sometidos a vigilancia, es arrestado junto con otros 11 miembros del PCE entre los que se encuentran José Sandoval Morís y Luis Antonio Gil López, miembros del Comité Central del PCE conocido como la troika, y José Daniel Lacalle Sousa, intelectual e ingeniero, hijo del por entonces Ministro del Aire.

A pesar del golpe a la estructura del PCE, la oleada de huelgas que venían produciéndose desde 1963 en el sector de la minería de Asturias no se detuvo y al contrario, estas se extendieron pocas semanas después a Vizcaya y, en junio de 1964, a Guipúzcoa

En septiembre nacieron las Comisiones Obreras en Madrid y Barcelona y se declaró huelga en Pegaso.

Mientras tanto, el nombre de Justo López de la Fuente aparece en la Causa General y es separado del expediente que abre el proceso del resto de los detenidos. 
Barrio de Usera 1939

El proceso, celebrado dos años después del polémico caso de Julián Grimau, se desarrolló sin gran publicidad en los medios de comunicación del país, bajo el control del Ministerio de Información de Manuel Fraga Iribarne, pero no evitó una nueva campaña de protestas contra su posible condena a muerte desde sectores de la opinión pública internacional. En el caso de Francia, la campaña a favor de la amnistía de López de la Cuesta fue promovida desde los medios del Parti Socialiste Unifié (PSU).

Entre otras muestras de apoyo, destacó la de Dolores Ibarruri que llegó a ofrecerse a regresar a España como testigo para declarar en su favor durante la vista, estableciendo contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores que no fructificaron. 


Finalmente, la sentencia a López de la Fuente fue conmutada por la de reclusión.

Enfermo de cáncer, la negativa del gobierno franquista a concederle cualquier gracia le llevó a expirar en la prisión de Soria el 1º de mayo de 1967, 3 años después de su detención.



En 1969, con ocasión del 30º aniversario del final oficial de la Guerra Civil, el régimen de Francisco Franco acordó la prescripción de las responsabilidades penales por delitos, según las definiciones de las autoridades, cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939. 

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Esta normativa, fue complementada por iniciativa de los gobiernos de la Transición Española mediante la promulgación de la Ley de Amnistía 46/77 del 15 de octubre, ratificada por las Cortes


Para ver más:





2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu info del tunel de la muerte de Usera , soy nieto y sobrino de dos de los asesinados , mi madre siempre me contó que al que los engañó y confiaron en él , se lo encontró por la Gran via a los pocos años libre y tomando el vermut , es la vida . Jose Luis Gonzalez Gonzalez

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  2. Esta "memoria histórica" la olvidan los "rojos" siempre. Se deben de conocer los desmanes de uno y otro bando. Gracias

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