LA ZONA DEL VERSO: El dolor





Duele el dolor
duele el propio, duele el ajeno.
A veces, duele la cabeza,
la garganta, las vísceras, el aliento.

Hay dolores impotentes
Hay dolores como perro rabioso
Hay dolores que despiertan fantasmas escondidos

Hay dolores que desatan iras y sacamos todo el arsenal
hasta quedarnos desnudos y desprovistos de razón

Luego llega el dolor del desaliento y la derrota
El dolor del abandono y la autohumillación

Hay dolores inútiles como la envidia pues nunca dejaremos de ser miserables

Duelen las manos que se afanan y siempre están vacías

Duele la colcha que arropa al enfermo, pero no le reconforta

Duele la vigilia esperando el último adiós

Duelen las semillas que no brotaron en el jardín, y nos hicieron estériles y faltos de sueños

Duele el desamparo de los que un día, olvidamos a su suerte

Duele cuando las varas que nos miden no son iguales para todos

Duele el Dios que nos castiga, que nos fustiga, porque un día nos equivocamos

Duele el Dios al que imploras que te envíe una señal que nunca viste

Duele el Dios que nos deja solos para entender porqué fuimos expulsados del Paraíso.


Antonia Rodríguez.



Mayo de 2011


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