LA ZONA PÚBLICA : Ser víctima de Haití



Las mujeres y niñas que viven en campamentos improvisados de Haití corren un riesgo cada vez mayor de sufrir violaciones y violencia sexual, ha afirmado Amnistía Internacional en el nuevo informe dado a conocer en Enero de 2011.



Después del terremoto que causó la muerte de 230.000 personas y heridas a 300.000, más de un millón de personas sigue viviendo en condiciones atroces en “ciudades” construidas con tiendas de campaña en la capital, Puerto Príncipe, y en el sur del país, donde las mujeres corren un enorme riesgo de sufrir agresiones sexuales. 

Los perpetradores son en su mayoría hombres armados que deambulan por los campamentos después de oscurecer.





En los primeros 150 días transcurridos después del terremoto de enero, se denunciaron más de 250 casos de violación en varios campamentos, según datos citados en el informe de Amnistía Internacional.



Un año después, siguen llegando casi todos los días supervivientes de violación a la oficina de un grupo local de apoyo a mujeres.

“Las mujeres, que ya están luchando para aceptar la pérdida de sus seres queridos, sus hogares y sus medios de subsistencia debido al terremoto, sufren ahora el trauma adicional de vivir bajo la amenaza constante de la agresión sexual”, ha declarado Gerardo Ducos, investigador sobre Haití de Amnistía Internacional.

“Para poner fin a la prevalencia de la violencia sexual, el gobierno entrante debe garantizar que la protección de las mujeres y niñas en los campamentos es una prioridad. Esto es algo que se viene ignorando en gran medida en la respuesta a las crisis humanitarias en general.”

 Gerardo Ducos's

La violencia sexual era un fenómeno generalizado en Haití antes de enero de 2010, pero se ha visto exacerbada por las condiciones imperantes tras el terremoto.

La asistencia limitada que proporcionaban antes las autoridades ha sido socavada por la destrucción de comisarías y juzgados, lo que hace aún más difícil denunciar la violencia sexual.

Más de 50 supervivientes de la violencia sexual compartieron sus experiencias con Amnistía Internacional para el estudio.

Machou, de 14 años, vive en un campamento improvisado para personas desplazadas en Carrefour Feuilles, al suroeste de Puerto Príncipe.

Fue violada en marzo, cuando fue al retrete.
“Un muchacho entró detrás de mí y abrió la puerta. Me amordazó con la mano y yo hice lo que quiso […] Me pegó. 
Me dio puñetazos. No acudí a la policía porque no conozco al muchacho, no serviría de nada.




Estoy realmente triste todo el tiempo […] Tengo miedo de que vuelva a ocurrir”, dijo Machou a Amnistía Internacional.

Suzie, otra víctima, contó que vivía en un refugio improvisado con sus dos hijos y una amiga cuando fueron agredidos hacia la 1 de la mañana del 8 de mayo. 

Un grupo de hombres que entraron en el refugio por la fuerza vendaron los ojos a Suzie y a su amiga y las violaron delante de sus hijos.

“Cuando se marcharon no hice nada. No reaccioné […] Las mujeres víctimas de violación deberían ir al hospital, pero no fui porque no tenía dinero […] 
No sé dónde hay un consultorio que ofrezca tratamiento a víctimas de la violencia”, dijo Suzie.

Suzie perdió a sus padres, a sus hermanos y a su esposo en el terremoto de enero. Su casa también quedó destruida.
En su informe, Amnistía Internacional pone de relieve que la ausencia de seguridad y de vigilancia policial en los campamentos y sus alrededores es un factor importante del aumento de las agresiones en el último año.


La respuesta de los agentes de policía a las supervivientes de violación es calificada de inadecuada. Muchas supervivientes de violación contaron que cuando habían pedido ayuda a la policía, les habían dicho que los agentes no podían hacer nada.

“Desde el terremoto se ha producido un colapso total del sistema de orden público de Haití, que ya era frágil, y las mujeres viven en campamentos inseguros y masificados”, afirmó Gerardo Ducos.


“No hay seguridad para las mujeres y niñas en los campamentos. Y ellas se sienten abandonadas y vulnerables a las agresiones. 
Las bandas armadas atacan cuando quieren, con la seguridad que les da saber que aún hay pocas posibilidades de que sean enjuiciados.”

Amnistía Internacional ha pedido al nuevo gobierno que adopte medidas urgentes para poner fin a la violencia contra las mujeres dentro de un plan más amplio destinado a abordar el esfuerzo humanitario. 


En su informe, la organización afirma que las mujeres que viven en los campamentos deben participar plenamente en el desarrollo de cualquier plan de estas características.

Entre las medidas inmediatas figuran mejorar la seguridad en los campamentos y garantizar que la policía tiene capacidad para responder efectivamente y que los responsables son enjuiciados.




¿Donde está la ayuda?


Edmond Mulet

El jefe de las fuerzas de paz de la ONU en Haití, Edmond Mulet, hizo ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, un llamamiento a la comunidad internacional para que se desembolsen los fondos prometidos para la reconstrucción de Haití, tras el terremoto.

Mulet recordó que los trabajos de reconstrucción de Haití se están viendo "limitados" por "la lentitud de la financiación prometida en la conferencia de Nueva York".

Tras el terremoto de enero sufrido por el país caribeño, la comunidad internacional celebró en la ONU una conferencia internacional en la que se comprometió a donar 9.900 millones de dólares a largo plazo, 5.300 millones de ellos para los dos próximos años.
"Invito a los donantes a desembolsar los fondos prometidos rápidamente", apostilló Mulet.

El jefe de las fuerzas de paz en Haití, llamada MINUSTAH, presentó en el Consejo de Seguridad el último informe sobre Haití realizado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En el informe, Ban también mostró su preocupación porque la mayoría de los fondos prometidos por la comunidad internacional no serán canalizados por el Fondo de Reconstrucción para Haití (HRF, por sus siglas en inglés). 

El fondo está gestionado por la llamada Comisión Interina de Recuperación para Haití (IHRC, por sus siglas en inglés), copresidida por el presidente de Haití, René Preval, y el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton.





  Ban Ki-moon

La CIRHC se creó con el objetivo de coordinar el dinero y labores aportadas por los donantes, ONGs y la diáspora haitiana para la reconstrucción y garantizar su transparencia.

En el informe Ban remarcó que "se prevée que menos del 10 por ciento del dinero prometido sea canalizado por el Fondo de Reconstrucción para Haití", con lo que el gobierno haitiano no dispondrá de los fondos necesarios para "perseguir sus prioridades".

Ban pidió que los fondos sean canalizados por el Fondo, que cuentan el monitoreo internacional y el control del gobierno, y no por otras vías, para que las autoridades del país puedan liderar la reconstrucción. "Algo que es clave para que haya un Haití mejor del que había antes del terremoto", apuntó el secretario general en el informe.

René Preval

Por otro lado, en la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, Mulet recordó que la situación en Haití es de calma en general, pero se mantiene "frágil". El índice de criminalidad registado ahora es, dijo, similar al que había en 2009.

Mulet se mostró preocupado por la situación en los campos de refugiados, sobre todo en lo que se refiere a violencia sexual.

A pesar de que Mulet dijo que unidades de la policía del país y de la MINUSTAH patrullan los campos de refugiados, recordó que "es imposible asegurar protección total a los 1.300 campos de refugiados dado los efectivos de que dispone la policía y la MINUSTAH".

En este sentido, instó a agilizar el retorno de la gente desplazada a sus hogares, aunque apuntó que la presencia de escombros y la ausencia de un catastro está obstaculizando el proceso.

Según cifras del gobierno haitiano hay un total de 1.300.000 personas desplazadas por el terremoto.









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