Memorias de un pueblo: LA CULTURA EN LA PIEDRA

A mitad de camino entre Sevilla y Huelva se encuentra Villalba del Alcor: un pueblo de casas enjalbegadas, sobre una pequeña altura en la que termina el Aljarafe de Sevilla y comienza el Condado de Niebla.

Su privilegiada situación, que la hace dominadora de gran parte del Condado, ha hecho que sobre su alcor hayan ido superponiéndose las sucesivas culturas históricas.


Hoy sigue enseñoreando el paisaje la silueta, sólida y airosa a la vez, de la iglesia parroquial de San Bartolomé, en otro tiempo ribat -fortaleza y mezquita- y luego castillo y templo cristiano.
El edificio, a grandes rasgos, está formado por un gran rectángulo, flanqueado por cuatro torreones en sus esquinas.
El rectángulo se divide en dos zonas, a modo de «eles», en torno a un patio central.
Una primera zona, que la ocupa el templo, y la segunda, destinada a vivienda y dependencias parroquiales.
La reciente restauración, llevada a cabo bajo la dirección de los arquitectos Srs. Hernández Giménez y Manzano Martos, ha dejado aún más de manifiesto el proceso de construcción del edificio.
Rafael Manzano Martos
En él, se pueden distinguir las siguientes épocas: el siglo XII, para el conjunto básico, del que subsisten el muro norte, de tapiería, y las dos torres del mismo; igualmente, la estructura de la mezquita (liwan y sahn).
De los siglos XIII y XIV parecer ser la nave sur y el patio, en cuya ejecución intervinieron alarifes muy apegados al arte almohade.

Félix Hernández Giménez

Entre los siglos XIV y XV se edificó la nave de levante y la intersección de ambas naves en el espacio central abovedado, que tanto recuerda a una qubba musulmana.
De fines del XV y principios del XVI son las portadas.
A estos núcleos fundamentales se fueron añadiendo otras naves siguiendo el sentido ortogonal, o saliendo fuera del recinto amurallado en pequeñas capillas.
El interés excepcional de este monumento estriba en que permite observar cómo sobre unas bases estéticas fundamentales han ido sedimentando las aportaciones de distintos estilos, llegando a un conjunto de singular belleza y armonía.

La base almohade es el gran recipiente, que moldea según su estética todo lo que se ha vertido en ella, integrando en una unidad el mudéjar, el gótico, el renacimiento, el barroco y hasta la funcionalidad de una vivienda moderna.
El proceso continuo de evolución, parte de la raíz almohade, que es el elemento permanente, hasta sus frutos mudéjares, injertados en gótico, en renacimiento o en barroco.
Un poco de Historia.

En esta imagen podemos contemplar la evolución que ha experimentado la población, a lo largo del tiempo.


Aspecto de la Iglesia-Castillo en 1953.


Aspecto que presentaba la llamada "Puerta del Sol".

Aspecto que presentaba la Plaza, con el monumento al fondo encalado.





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