Memorias de un pueblo: EL HOMBRE DEL DIBUJO

La calle está triste. El porqué, es siempre el mismo; alguien ha muerto. El motivo es ese; la Ley de vida.

La Ley de vida es vivir. La Ley de vida es ver crecer a tus hijos, pero, no verlos morir.

¿La Ley de vida es una ruleta? Y, si es una ruleta; ¿podemos parar esa ruleta?

Y, si esa ruleta la movemos nosotros; ¿podemos decidir en qué dirección girarla?

Esa ruleta es lo que muchos denominan Ley de vida. 

Desde que alguien vio pasar el primer ataúd, han pasado 30 años. Lo peor es, que era gente en la plenitud de su vida.

Lo curioso de todo esto, ¿qué es?

Todos estamos hartos de verlo en los medios de comunicación. En algún bloque, en algún pueblo, en alguna zona residencial.

Siempre hay alguien que lo ha oído en cualquier rincón del mundo o de España.

Lo curioso de esto, no es ni más, ni menos, que la causa de la muerte. 

No en la mayoría, pues hay excepciones, que en mi opinión, no tiene porque pasarse por alto.

Todos/as han muerto de cáncer.

En un “rinconcito”, se hallaba una torre. Era como una pequeña casa de tres o cuatro metros cuadrados, edificada a lo alto.

La rodeábamos, porque no había apenas casas a su alrededor. 

Con los años, fueron las casas, las que rodearon a aquella torre. 

Ahora, cuando la miramos, no podemos rodearla. Está rodeada de viviendas. Y, al pasar por su lado, vemos una señal donde un hombre muere electrocutado. 

A los lados, más casas. Por detrás, más viviendas, más construcciones de todo tipo. Hasta un pequeño parque con limoneros y toboganes a los que no acude ningún niño desde que lo construyeron.


Durante estos treinta años, aquella torre ha ido sufriendo remodelaciones. Acumulando aún más cables. Gruesos y largos cables que duermen como enormes serpientes y reptan por el suelo.

Durante estos treinta años, nadie ha preguntado, porqué hay tantos huérfanos en la calle de Paseo de Colón, ni porqué en las otras calles del pueblo, no pasaba lo mismo.

No hay una estadística, pero la mayor incidencia de muertes por cáncer, se da en esta zona concreta de Villalba.

Es cierto, que últimamente proliferan mucho las quejas de vecinos, porque al lado de sus casas hay antenas de Telefonía.

Es cierto, que en la calle hay una de esas antenas, a una cierta distancia. 

Pero, también es cierto, que no lleva treinta años. Y, que no ha llamado la atención en ningún momento.

Y siempre hemos sospechado del mismo culpable; ese hombre pintado en la puerta de la torre muriendo electrocutado.

Pero ese hombre que se está muriendo electrocutado en el dibujo, no existe. 

Los hombres y las mujeres de esa calle, sí existen. Y sus hijos existen. En otras calles colindantes, también se han producido defunciones a lo largo de casi treinta años, con una frecuencia desorbitada. Es el caso de las calles, Paterna, Antonio Machado, Pozo Nuevo.

En muchos casos, muchas personas han sobrevivido. Y los tipos de cáncer son de lo más variado.

La torre de la Iglesia, se levanta orgullosa casi a pocos metros. La que dobla lentamente llamando al difunto. A los difuntos. A los padres, madres, hijos muertos, porque el hombre del dibujo se los ha llevado.


El cáncer no distingue, pero el cuerpo si. No importa si es cáncer de mama, de Laringe. Eso es lo de menos. 

Lo que más importa, es que hay gente a la que aún no se la ha llevado el hombre del dibujo. 

Están en sus casas cohibidas quizás, atentas a la campanada con su dolencia y su tratamiento, porque el hombre vino a visitarlos.

Y están ahí, quietos. Más o menos animados con su vida distraída y pensante. 

Con pensamientos que van y vienen a la incertidumbre, quizás. 

Enfermos porque han recibido esa visita molesta.

Ellos/as viven aún, tienen vida, pero el sonido de la campana es molesto, acuciante, doloroso. Y, está tan cerca…

En esa calle nadie conoce al hombre del dibujo. 

Todos pasan a su lado ignorando su presencia. 

Es tan silencioso, atento, listo, eficaz para lo suyo, que se le consideraría inocente.


Hoy en día, este foco de radiación, comparte espacio con Telefónica. 


Pero no lo es. El hombre de carne y hueso ha hecho lo suficiente para que el del dibujo, sea el culpable.

Porque el hombre lo considera su Dios, su salvación, su esperanza, su modo de vida...

Su Ley de vida.


Para otros, no es más que una advertencia. 

Las personas que han fallecido víctima de alguna enfermedad relacionada con el cáncer, viven o han vivido, durante su infancia en este enclave del pueblo. 

La fallecida, era una joven de 26 años.



Vista en la actualidad de la calle de Paseo de Colón. Zona y calles colindantes, en donde los casos de cáncer de todo tipo, se dan con una frecuencia inusual y anormal en comparación con el resto de zonas del pueblo.

La última persona fallecida por causas no naturales en esta zona de la población, en la que en este artículo se califica como "de riesgo", fue un varón de unos sesenta años de edad. 

A fecha de 20 de septiembre de 2012, una mujer se encontraba sedada en un Hospital de la provincia, víctima también de la enfermedad, falleciendo ese mismo mes.

Otro fallecimiento se registraba meses después en la misma zona. Durante el año 2012, en esta zona, eran diagnósticadas tres mujeres de sendos tumores. 


En esta subestación eléctrica americana, se especifica con toda claridad el peligro.


Así mismo, un vecino de las mismas, se encontraba recibiendo tratamiento a causa de esta enfermedad, esta vez el afectado, un hombre de mediana edad, falleció el día 5 de septiembre de 2012.

El último caso, en esta ocasión con un problema causado por la misma enfermedad, también detectado durante el año 2012, era el de un joven fallecido también en ese mismo año, junto con la de una mujer de mediana edad y un varón. Estos últimos  vivían en un radio de menos de 300 metros de la zona.

En el año 2013/14, se han producido varias defunciones de personas mayores de 50 años, de las que, al menos tres de ellas, estaban relacionadas con dolencias derivadas de algún tipo de cáncer. En el transcurso del año 2015 se recogían, al menos, dos casos relacionados.

Quizás va siendo hora de que esta localidad de Villalba del Alcor y sus autoridades sanitarias, fueran replanteándose el estudio epidemiologico de una zona como esta del pueblo.

Aunque desgraciadamente, si los intereses sean de la índole que sean, prevalecen sobre la salud, la alarma nunca estará justificada. 

Desgraciadamente, este Post, será actualizado cada vez que El Hombre del Dibujo haga acto de presencia de nuevo.





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