LA ZONA PÚBLICA: Presas de Sexo



El Ministerio del Interior ha destituido a la cúpula directiva de la madrileña cárcel de mujeres Madrid I debido a que ha detectado "comportamientos inaceptables" de algunos trabajadores del centro.
Instituciones Penitenciarias ha iniciado una investigación sobre varios funcionarios que podrían haber mantenido relaciones sexuales con las reclusas a cambio de favores.
El diario gratuito '20 minutos' ha publicado que los funcionarios se acostaron con las reclusas a cambio de pasarles droga o de dejarles utilizar el teléfono móvil.
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha retirado de su cargo al director de la prisión, José Luis Cuevas, al subdirector y al administrador del centro, en el que están internadas 614 mujeres.
De momento, al frente de la prisión han colocado a un inspector.

Desde Instituciones Penitenciarias no han querido vincular directamente las destituciones con las presuntas relaciones sexuales mantenidas entre funcionarios y presas, aunque sí que han admitido que ésta es una de las líneas de la investigación que se han abierto para depurar responsabilidades.

Auditorías periódicas

Por el momento, dos funcionarios han sido expedientados y suspendidos de empleo y sueldo.
Uno de ellos abrió de noche la puerta de la celda de una de las reclusas, algo que no está permitido sin la autorización del jefe de servicio. Alguna de las reclusas ha denunciado la situación.
Las fuentes consultadas han señalado que no ha habido indicios de comportamientos delictivos porque de lo contrario "se habría acudido a un juez", por lo que han descartado que algunos empleados hayan suministrado droga a las internas a cambio de favores sexuales.
Las destituciones se produjeron después de que el Departamento de Inspección -que hace auditorías periódicas- comprobase que había actuaciones que no se ajustaban al trabajo de los funcionarios.
También podría haber habido alguna irregularidad en los suministros de la cárcel.
Ante esta situación, el sindicato Csi-Csif ha defendido la presunción de inocencia de los funcionarios, pero también ha asegurado que "si han delinquido, que lo paguen".
"Hechos como éste no se producían antes porque no había unificación de escalas y ahora sí la hay. Esta medida es a todas luces contraproducente e innecesaria y está originando muchos problemas ante la ceguera de la Administración penitenciaria"", explicó José Ramón García, presidente nacional del sector de prisiones de Csi-Csif.
"La responsabilidad de lo ocurrido recae directamente sobre la dirección del centro y la secretaria general de Instituciones Penitenciarias,
Mercedes Gallizo, que, pudiendo ser conscientes de estas circunstancias, inexplicablemente no han tomado las medidas necesarias para el buen funcionamiento del centro penitenciario, propiciando, con su inacción que el problema aumente hasta hacerse incontrolable", argumentó el sindicato a través de un comunicado.
Hasta el año 2007, había dos escalas en Instituciones Penitenciarias: la masculina y la femenina. Así, los funcionarios trabajaban con reclusos y las funcionarias, exclusivamente, con presas.
Mercedes Gallizo
Pero, desde la entrada en vigor de la Ley de Igualdad, el 22 de marzo de 2007, se suprimieron las escalas y, por tanto, funcionarios y funcionarias pueden trabajar indistintamente en cárceles de mujeres o de hombres.
Esta situación ha provocado la protesta de las funcionarias de prisiones, que llevan tres años denunciando el caos organizativo que se está generando en las cárceles.
"Lo que ha pasado en Meco I es la punta del iceberg. Es una de las consecuencias de la unificación. No se están respetando las normas.
Se está permitiendo que haya funcionarios en módulos de mujeres, cuando la normativa obliga a que haya al menos una persona del mismo sexo que los reclusos", declaró una funcionaria, que no quiere desvelar su identidad.
Las mismas fuentes destacan que estos "comportamientos indecorosos" de los funcionarios eran vox pópuli dentro del centro, y que Instituciones Penitenciarias ha tomado cartas en el asunto cuando ha habido denuncias de presas y de asociaciones que trabajan con ellas.
Los funcionarios investigados están acusando a muchos más compañeros de las mismas conductas. "Están saliendo viejas rencillas y muchas acusaciones falsas.
Esta prisión es ahora mismo una bomba de relojería".
Prisiones ha confirmado la destitución de los tres directivos. "Son cargos de confianza y se ha perdido la confianza en ellos. En sucesivas inspecciones se ha detectado que el funcionamiento no era el adecuado. Había irregularidades en varias áreas".
Prisiones sí ha desmentido las denuncias internas. "La inspección ha hecho su trabajo y es la que ha detectado las irregularidades. La investigación dirá".
Estas fiestas dentro del módulo eran “conocidas por todos, por las internas y por los propios funcionarios y responsables del centro, que no actuaron para impedirlas”.
Eran además los propios funcionarios de prisiones ahora investigados quienes introducían bebidas alcohólicas, algo que está terminante prohibido según el reglamento de prisiones.
Una versión que encaja también con las explicaciones dadas por la propia Gallizo, que justificó la destitución del director, el subdirector de seguridad y el administrador porque no actuaron con la “celeridad necesaria” ni con “el altísimo nivel de exigencia propio de Instituciones Penitenciarias ante la sospecha de esas conductas irregulares”.
“Se organizaban fiestas nocturnas con alcohol y luego había quien sí aceptaba mantener relaciones sexuales con ellos y quien no”, explica una de las reclusas.

La investigación puesta en marcha por el Ministerio del Interior determinará de ahora en adelante si estas relaciones se mantenían para, a cambio, conseguir determinadas recompensas, como poder utilizar el teléfono móvil para hacer llamadas al exterior.
Preguntada por estos contactos sexuales entre reclusas y funcionarios, Mercedes Gallizo respondió que no descartaba nada.

Un extremo que sí confirman las propias reclusas que señalan, eso sí, que los encuentros sexuales nunca fueron forzados.

“Las relaciones siempre eran consentidas, pero a algunas internas más guapas los funcionarios las presionaban más para que finalmente terminasen aceptando las relaciones”, señalan también desde el interior de la prisión.
Según ha detallado Gallizo, la primera información sobre supuestas conductas irregulares se tuvo a principios del pasado mes de enero, cuando una funcionaria denunció ante el director del centro que se había introducido alcohol en la prisión, especialmente en Nochevieja.

El director recabó los informes pertinentes y remitió la denuncia a la Secretaría General, que trasladó los hechos a la Inspección de Instituciones Penitenciarias.

Un incidente de "extrema gravedad"

Unos días después, se acordó incoar un expediente disciplinario al funcionario supuestamente involucrado en esos hechos, que fue suspendido de funciones.

Fue el 4 de abril, sin embargo, cuando se produjo un incidente de "extrema gravedad", según Gallizo, si bien hasta el 7 de abril el director de Madrid I no lo comunicó a la Secretaría General.
Cinco días después, y ante la veracidad de los hechos denunciados, se suspendió de funciones al funcionario que supuestamente accedió a la celda durante la noche y se le abrió un expediente, para después acordar la destitución de la cúpula directiva de la prisión.

Además, las dos internas que compartían esa celda han sido trasladadas de centro penitenciario.









1 comentario:

  1. estos funcionarios si se demuestra su culpabilidad , deber recibir doble condena , la de la ley y de publica, por es ejercida a una mujer,privada de la libertad

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